Carmen Calvo: Lo que se ha sentido ha sido lo que se ha vivido. Fiestas

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Carmen Calvo: Lo que se ha sentido ha sido lo que se ha vivido

Cuenca (Cuenca)GPS: 40.0791, -2.12927

CARMEN CALVO (Valencia, 1950) es de nuestras artistas de mayor prestigio internacional.   Desde los años ochenta, en que participa en New Images from Spain (1980, The Solomon R. Guggenheim Museum) su obra ha estado presente en las más relevantes muestras que han difundido el arte español, destacando su presencia, junto a Joan Brossa, en la Bienal de Venecia de 1997.    Además de su dedicación a la pintura, en un territorio que podemos calificar de “híbrido” y muy singular en la escena artística de nuestro país, destaca por su trabajo en la realización de intervenciones, en algunos casos con carácter permanente, en edificios públicos.

www.carmencalvo.es

CARMEN CALVO: DOBLE  O  NADA

por ALFONSO DE LA TORRE

(…)

Entonces, deformemos el mundo.   Y es que deformar el mundo, parece referir Calvo, es un placer digno de narrarse, es el mayor placer.   Y es excitante mirar a los pequeños lugares que han sido hurtados a la mirada; entre los rincones hurgar, por aquellos por los que no ha transitado la historia digna de la pintura: los cabellos; los juguetes infantiles, los desperdicios, la ropa, los restos, todo aquello que no es considerado noble. El cuerpo es un grito latente, clama obviamente la pintora en uno de sus títulos, de 2008, que suena a desesperada revelación, y a propuesta de la taumaturgia de la descomposición fragmentaria del cuerpo, su desmembramiento a través del arte en un encuentro que no es meramente destructivo sino que, antes que otra cosa, parte de la teoría de la necesidad de la descomposición para proponer el acercamiento a las cosas.  Su desarticulación creativa no es meramente destructora sino que tiene por objeto una nueva compostura de los pedazos, a la búsqueda de la visión total, al modo de una exploración, tras los fragmentos, de la restauración del ser.  Así sucede que frecuentemente el rostro sea ocultado, sepultado más bien, a través de artificios sublimes, ya sean de carácter objetual: ladrillos, clavos, cerámicas, máscaras, juguetes,  reproducciones de insectos, pintura…, o bien de entidad pictórica: rayajos o elementos anejos a aquella, como sucede cuando estampa en los rostros una suerte de masa informe, de mancha confusa que recuerda los desechos.  Elogio, a veces, de lo que es considerado inmundo, no-noble-para-el-arte, aquello que no ha sido engalanado para la belleza oficial del mundo: pelo, detritus, ropa interior, manchas que a veces emulanhumuscorporales, vestidos infantiles, los objetos más personales que alguien desconocido ha vivido, en definitiva, elementos que escapan al habitual control de la visión…Al cabo, reliquias de un cuerpo,disjecta membra, que no está, pues es el mundo de esta reliquia quien sugiere el resto del cuerpo, el recuerdo de su identidad cuando ausente éste es ya, los restos visibles que sobreviven a la consabida podredumbre carnal.  Reliquias veneradas en la tradición hispana, recordatorias de la antropología y de la historia de las religiones en las que, al cabo, eran el signo de la santidad, fragmento de Dios restableciendo la memora de lo sagrado, signo visual, casi táctil, y melancólico, de la encarnación de la divinidad.    Superponiendo en sus pinturas de semblantes restos de lo real, ya sea fragmentos cerámicos o amasijos de clavos, el hecho capital del cuerpo, el rostro, se ha convertido en el lugar de la deyección de los objetos, delirante cloaca del mundo (…)

 

Fragmento de texto publicado por la Galería Rayuela, Madrid, 2010.

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