Exposición: Natalia Fariñas. Principio de error. Fiestas

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Exposición: Natalia Fariñas. Principio de error

Cuenca (Cuenca)GPS: 40.0794, -2.12948

Es difícil entrar en la presentación de la obra de un artista, y mucho más cuando se conoce a la persona y su tarea artística. Todo es información que se agolpa en la yema de los dedos y que desea ser escrita, conocimiento adquirido a golpe de conocer. Hay que separarse de todo esto - lo ya conocido- para establecer nuevos caminos, nuevas interpretaciones. Tal vez sea el momento de «borrar» lo aprendido, de situarse fuera, y al contrario que Natalia Fariñas, creer por un momento en los puntos y aparte, pero con ella pensar en el "arte como un viaje de conocimiento", en "la interferencia y el error como principios de la contradicción y de la duda", y en ellas como creadoras de "aptitudes y capacidades híbridas que generan a partir del error un nuevo tipo de comunicación: la interpretación".

Al contemplar sus obras se tiene la impresión de que la artista “ha querido hacertabula rasade toda la historia de la pintura”. Pero más “que una destrucción, es una regresión al Caos, a una especie demassa confusaprimordial. Y, sin embargo, ante tales obras, se adivina que... está a la búsqueda de algo que no se ha expresado aún. Le era preciso reducir a la nada las ruinas y los escombros acumulados por las revoluciones plásticas precedentes... para poder recomenzar a cero la historia del arte”. Ha “comprendido que un verdadero recomienzo no puede tener lugar más que después de un fin verdadero”, y se dedica “a destruir realmente su Mundo para recrear un Universo artístico en el que el hombre pueda a la vez existir, contemplar y soñar”.

 

Comparte junto al hombre de las sociedades arcaicas ese deseo de re-novación a través del mito de los orígenes. Así, su interés por un nuevo principio y la destrucción como colaboradora necesaria y primera fase de un proceso más complejo destinado a la re-creación de un nuevo mundo, de un nuevo universo artístico, le lleva a un nuevo origen, el del hombre primitivo, el del momento del nacimiento de las ideas, del pensamiento, de la necesidad de representación.

 

Hay en Natalia Fariñas una especie de fascinación por los orígenes, hacia las cosas ocultas que no se definen precisamente como ausentes, todo lo “borrado” queda expuesto, todo lo oculto mostrado, simplemente se nos presenta disimulado a la mirada, a la aproximación. Lo que se muestra en esta exposición es lo que se disimula, lo que no deja de hurtarse a aquello que lo hace visible.

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