La Vaquilla de Chillón. Fiestas

La Vaquilla de Chillón

Chillón (Ciudad Real)

Fiesta de Interés Turístico Regional

La fiesta de la Vaquilla constituye una alegoría de lo acaecido entre julio de 1582 y agosto de 1583, cuando la villa de Chillón se vio azotada por una peste; para su remedio se acordó tomar por patrono a San Roque y guardar su día. Tras la decisión, la peste cesó inmediatamente ante la aparición de la imagen del Santo.

Así que durante los días 13 y 14 de agosto se rememoran aquellos otros de hace 500 años. La Vaquilla, un armazón de madera que simula el cuerpo y cabeza de una vaca con su cornamenta, simboliza la peste; el recorrido que ésta hace por las calles del pueblo en la noche del 13 no es sino una clara alusión a cómo la peste se ensañó con el pueblo; el acto que se celebra en la mañana del día 14 con la muerte fulminante de la Vaquilla a manos del Capitán recuerda el cese instantáneo de la enfermedad ante la aparición del la imagen del Santo, traída de la ciudad de Toledo y, finalmente, el simpático baile de la bandera es expresión y símbolo de júbilo popular por la milagrosa curación.

Esta fiesta constituye la muestra más rica del folclore chillonero. Todos los hermanos van vestidos “a la vieja usanza” de siglos pasados. Sus trajes son de colores, con chaquetilla y calzón corto, calzas blancas y zapatillas bordadas con oro de canutillo y un sombrero de paño adornado con una ancha cinta de seda de color.

La fiesta comienza en la noche del día 13 de agosto desde la puerta de la Iglesia Parroquial. Ahí es donde inicia la marcha triunfal de la Hermandad, con su Capellán al frente, por las distintas calles del pueblo. La gente espera en la plaza y a la llegada de la Vaquilla se apiña en torno a ella gritando «¡Erra, erra, la Vaquilla!». El hermano que la lleva, corriendo de un lado a otro tras la gente, simula el ataque y así en todo el trayecto, pero como éste es largo, pronto la cede a los mozos, que se van turnando entre sí, hasta llegar de nuevo a la plaza.
A la mañana siguiente, los vecinos se despiertan con la diana tamborilesca e irrumpen a la calle para presenciar la muerte de la Vaquilla. 
En la plaza, el Capitán torea al «animal» para seguidamente darle fin a su vida con la contera de su bastón. Tras él, el Abanderado y los hermanos, bailan la bandera como símbolo de alegría ante el cese de la peste.

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