Al recorrer los talleres, se percibe una riqueza de colores, sonidos, aromas y texturas que evocan la autenticidad y maestría de los artesanos. Las piezas, desde la cerámica de Talavera de la Reina hasta las espadas de Toledo, no solo son objetos de belleza, sino también testimonios de una dedicación que se transmite de generación en generación.