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En Alcázar de San Juan es diciembre… pero también es carnaval. Disfraces, murgas, peleles y sardinas incendiarias convierten la Navidad en una fiesta pagana con mucha historia y todavía más humor.

 

Figura gigante en desfile festivo con público alrededor

Sobre la experiencia

La tradición se remonta al siglo XIX, cuando los vecinos se disfrazaban tras la Misa del Gallo durante los días posteriores a la Navidad. Aquella costumbre popular ha evolucionado hasta convertirse en uno de los carnavales más originales del país, manteniendo intacto su espíritu irreverente y participativo.

 

Vista

Balcones repletos de peleles, desfiles coloridos y un entierro final que mezcla fuego, sátira y espectáculo.

 

Los días grandes son el 26, 27 y 28 de diciembre, aunque la programación comienza antes con actividades infantiles y actos previos que implican a colegios, asociaciones y peñas locales. El carnaval, declarado Fiesta de Interés Nacional, se vive en la calle, sin distinción de edades ni excusas para no disfrazarse.

 

Oído

Murgas, chirigotas y charangas que convierten diciembre en un mes sorprendentemente ruidoso y alegre.

 

Gusto

Gastronomía manchega de invierno, perfecta para reponer fuerzas entre desfile y desfile.

 

Documentación de interés

Uno de los elementos más singulares del Carnaval de Alcázar de San Juan son los peleles, muñecos de trapo elaborados artesanalmente con tela, paja y serrín, que aparecen colgados de balcones y ventanas desde el día 18 de diciembre. El día 27 se mantean siguiendo la tradición y se convierten en protagonistas visuales del carnaval.