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Durante las Jornadas Medievales de Montiel, la historia no se estudia: se vive, se oye y hasta se huele. Espadas, pendones y mercados devuelven al pueblo su espíritu medieval… sin necesidad de máquina del tiempo.

 

Desfile con vestimenta medieval en entorno rural

Servicios

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Sobre la experiencia

Las Jornadas Medievales de Montiel se celebran habitualmente en verano y están centradas en la recreación histórica de la Edad Media, con especial atención a la batalla de Montiel de 1369, en la que murió el rey Pedro I. Las personas participantes, ataviadas con trajes de época llenan el municipio de vida, convirtiendo cada rincón en una escena histórica viva.

 

Montiel es una localidad cargada de historia, conocida por su imponente castillo de la Estrella y por haber sido escenario de uno de los episodios clave de la historia medieval castellana. Las Jornadas Medievales nacen con el objetivo de poner en valor este legado histórico y convertirlo en una experiencia cultural y turística.

 

Vista

Pendones, trajes medievales y el castillo dominando el paisaje.

 

El castillo de la Estrella, situado en lo alto del cerro que domina el municipio, es el gran símbolo de estas jornadas. En torno a él se desarrollan recreaciones históricas, desfiles y representaciones teatrales que recuerdan la importancia estratégica y política de Montiel en la Edad Media. La implicación vecinal es total, lo que da a la fiesta un carácter auténtico y participativo.

 

Oído

Música medieval, tambores y el choque de espadas en las recreaciones.

 

Olor

Aromas de especias, carnes asadas y productos del mercado.

Documentación de interés

El programa incluye mercado medieval con puestos de artesanía y gastronomía, campamentos históricos, desfiles, música medieval, talleres infantiles y recreaciones de combates y escenas históricas. No faltan las visitas guiadas al castillo, las representaciones nocturnas ni los espectáculos de fuego, que aportan un toque épico al ambiente. Todo ello se desarrolla en un entorno patrimonial que hace muy fácil imaginarse viviendo “como en 1369, pero con móvil en el bolsillo”.