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Meseta rocosa aislada vista desde campos agrícolas en primer plano.

Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda

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Desde enterramientos de la Edad del Bronce hasta una sorprendente ciudad visigoda y uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de la península, este parque arqueológico invita a recorrer más de tres mil años de ocupación humana en un entorno natural tan espectacular como estratégico.

Valle rocoso con pasarela peatonal, restos arqueológicos y laderas escarpadas.

Hellín, Albacete

Sobre este lugar

El Parque Arqueológico del Tolmo de Minateda se articula en torno a un cerro amesetado de unos 500 metros de altura, con laderas abruptas que lo convierten en una fortaleza natural. Su posición dominante sobre la Rambla de Minateda y el acceso controlado por el camino natural de El Reguerón explican por qué este lugar fue elegido una y otra vez por distintas culturas a lo largo del tiempo.

Los vestigios arqueológicos documentan una prolongada secuencia de ocupación que arranca en la Edad del Bronce, con un primer uso funerario del cerro, y continúa en época ibérica con túmulos, monumentos funerarios y murallas de mampostería. Durante la etapa romana, identificada con la ciudad de Ilunum mencionada por Ptolomeo, el asentamiento alcanzó la categoría de municipio en tiempos de Augusto, reforzando sus defensas y su trama urbana.

 

La vista

Un cerro monumental que domina el paisaje y pinturas rupestres que siguen sorprendiendo miles de años después.

 

Uno de los momentos más singulares del Tolmo de Minateda se produce en el Altomedievo. A comienzos del siglo VII se desarrolla un ambicioso proyecto urbano de nueva planta, vinculado a la creación de la sede episcopal visigoda de Eio. Este proyecto incluyó la urbanización integral del cerro, la fortificación de la acrópolis, la mejora del acceso principal y la construcción de un complejo episcopal con catedral, baptisterio y palacio, además de cementerios tanto intraurbanos como extraurbanos.

La ocupación continuó durante la primera etapa islámica, identificándose el enclave con Madīnat Iyyuh, una de las ciudades citadas en el Pacto de Teodomiro de 713. La pervivencia urbana hasta al menos el siglo IX y los restos materiales asociados al proceso de islamización convierten al Tolmo de Minateda en un caso excepcional para el estudio de las transiciones históricas. A todo ello se suma una interesante ocupación contemporánea, entre los siglos XIX y XX, con un asentamiento rupestre de gran valor etno-arqueológico.

 

El tacto

La roca, las murallas y los caminos excavados en la piedra conectan directamente con el pasado.

 

Detalles adicionales

Dentro del parque destaca el Abrigo Grande de Minateda, uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes de la Península Ibérica. En esta cavidad, de unos 20 metros de anchura, se conservan alrededor de 600 figuras pintadas que pertenecen mayoritariamente al arte levantino, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1998 junto al resto del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo.

Las escenas representadas muestran una extraordinaria riqueza temática y narrativa: grandes toros y caballos, rebaños de cabras, ciervos, grupos de arqueros en escenas de lucha y figuras humanas tan evocadoras como una mujer llevando de la mano a un niño. Junto a estas pinturas aparecen también representaciones de arte esquemático, con figuras humanas y animales reducidas a trazos esenciales, que amplían la lectura simbólica del conjunto.

 

El oído

El silencio del entorno solo se rompe con el viento y los pasos, ideal para imaginar la vida de antiguas ciudades.

 

El recorrido por el yacimiento permite comprender la complejidad urbana del Tolmo de Minateda. En la zona conocida como El Reguerón se conservan restos de murallas, puertas y sistemas defensivos que muestran la evolución del asentamiento desde época ibérica hasta la postromana. Durante el periodo romano se reforzó la muralla, mientras que en la etapa visigoda se construyeron puertas monumentales, baluartes y torres dispuestas en forma de “L”, integrando estructuras anteriores.

Los materiales recuperados en las excavaciones, como recipientes cerámicos, joyas, objetos de uso cotidiano y elementos de indumentaria, se exponen en el Museo Comarcal de Hellín, donde complementan la visita y ayudan a contextualizar la vida cotidiana de quienes habitaron esta ciudad trimilenaria.

 

Información destacada

Conjunto de arte rupestre del Abrigo Grande de Minateda (Patrimonio de la Humanidadl)

Ciudad romana de Ilunum y sede episcopal visigoda de Eio

Museo Comarcal de Hellín (colecciones arqueológicas del yacimiento)

Itinerarios señalizados por el yacimiento y el entorno natural

 

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