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Vista aérea de ciudad histórica amurallada.

Yacimiento del Prao de los Judíos

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A los pies del castillo de Molina de Aragón, muy cerca de la muralla medieval, se encuentra El Prao de los Judíos, un yacimiento visitable que permite recorrer casi mil años de historia urbana, religiosa y social en apenas 45 minutos… sin necesidad de máquina del tiempo.

Murallas medievales sobre colina al atardecer.

Molina de Aragón, Guadalajara

Sobre este lugar

El Prao de los Judíos se localiza junto a la Puerta de Abogalobos, una de las entradas históricas al albacar de la fortaleza de Molina de Aragón. Su posición estratégica explica la intensa ocupación del espacio a lo largo de los siglos y la superposición de estructuras constructivas que hoy se observan en el yacimiento.

 

Las investigaciones arqueológicas han documentado una secuencia continua que comienza en época califal, en el siglo X, y se prolonga hasta la Edad Moderna. Esta larga ocupación ha generado un entramado de restos arquitectónicos difíciles de ordenar a simple vista, pero fascinantes para comprender la evolución histórica de la ciudad.

Vista

Murallas, restos de la sinagoga y estructuras superpuestas con el castillo dominando el paisaje urbano.

La fase islámica está representada, entre otros elementos, por un silo excavado en la roca, asociado a materiales cerámicos del siglo X. Tras la reconquista cristiana en la segunda mitad del siglo XII, el espacio se integra en la nueva Molina cristiana, momento en el que se refuerza la muralla y se construyen edificios adosados a ella.

 

Entre finales del siglo XIII y mediados del siglo XV, El Prao de los Judíos vive su etapa más significativa como judería hispano-judía. Es entonces cuando el lugar adquiere un marcado carácter religioso con la construcción de una sinagoga y se documenta una intensa vida cotidiana, reflejada en monedas, objetos de hierro, piezas de loza mudéjar y elementos relacionados con la práctica médica.

Tacto

Superficies de roca y muros que conservan siglos de historia.

Detalles adicionales

A mediados del siglo XIV se producen importantes transformaciones urbanísticas y funcionales en el asentamiento. Sin embargo, entre finales del siglo XIV y la expulsión de los judíos en 1492, la judería sufre ataques generalizados que provocan el colapso de la sinagoga y la destrucción de la aljama. El Prao de los Judíos pierde entonces su carácter de asentamiento estable.

 

Durante los siglos XVI y XVII, el espacio es reutilizado de forma parcial con viviendas modestas y usos ajenos a su función original. Tras este periodo, el lugar cae en el olvido hasta su recuperación arqueológica. Hoy, la visita permite conocer no solo las estructuras, sino también a algunas de las personas que habitaron el enclave, como el notario hebreo Samuel, hijo de Moshe Habibas, u Oro Bueno, una mujer documentada entre quienes acudían a rezar a la sinagoga. La arqueología, en este caso, no solo habla de muros, sino también de vidas.

Gusto

El placer de descubrir un lugar poco conocido… que sabe a historia bien contada.

Esta visita es un complemento ideal a las del castillo y la muralla urbana de Molina de Aragón, un sistema defensivo excepcional por su extensión y conservación. Desde lo alto, las vistas del valle del río Gallo y del caserío histórico son espectaculares, especialmente al atardecer, cuando la piedra adquiere tonos dorados y rojizos que parecen sacados de una crónica medieval. Si quieres saber más sobre la historia de este enclave, no te pierdas el Centro de Interpretación situado en la Torre de Aragón