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Elevándose sobre el punto más alto del pueblo, el Castillo de Huerta de la Obispalía dibuja una silueta poderosa y alargada, como un barco de piedra anclado en la colina, testigo de siglos de conflictos, poder eclesiástico y vida rural.
Huerta de la Obispalía, Cuenca
El castillo se encuentra dentro del casco urbano de Huerta de la Obispalía, situado en el punto más alto del pueblo, fácilmente accesible a pie desde cualquier punto de la localidad.
Exterior: acceso libre
Interior: no visitable (propiedad privada)
Visita libre
Musulmana
Siglo X
Fortificaciones
El Castillo de Huerta de la Obispalía se sitúa en la parte más elevada de la localidad del mismo nombre, en la provincia de Cuenca, convirtiéndose en la referencia visual indiscutible del casco urbano y del paisaje circundante.
Admira la silueta alargada del castillo dominando el pueblo y las amplias vistas sobre la llanura conquense.
El conjunto formado por el castillo y la cercana iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción crea una estampa singular sobre la población. Su emplazamiento estratégico permitió el control del territorio y marcó el desarrollo histórico del núcleo urbano, que se extiende a sus pies por la ladera del cerro.
Escucha el silencio del cerro, solo interrumpido por el viento, que realza la sensación de fortaleza vigilante.
El castillo se levantó sobre un asentamiento previo de época ibera y presenta un origen andalusí, datado en el siglo X. La torre del homenaje actual corresponde al siglo XV y constituye uno de los elementos más destacados del conjunto. En ella se conservan dos escudos de Jacobo de Véneris y Gabriel Condulmario, así como una excepcional lápida en latín fechada en 1473, que documenta la construcción de la torre bajo el mandato del arcediano Gabriel Condulmario, sobrino del obispo de Cuenca Antonio de Véneris.
Este documento refleja la importancia estratégica y política del feudo de la Obispalía durante las luchas sucesorias entre los partidarios de Juana la Beltraneja y de Isabel la Católica, conflicto en el que Huerta tomó partido por Juana.
A comienzos del siglo XVI el castillo perteneció al canónigo Juan del Pozo, quien lo perdió tras un proceso civil derivado de sus intrigas comuneras en 1521. En 1579 los vecinos de Huerta adquirieron el castillo, pasando a ser propiedad colectiva. En 1845 se registra la última operación histórica conocida, cuando el castillo, ya en ruinas, fue vendido a un particular.
Arquitectónicamente, el castillo presenta una planta irregular y alargada, adaptada al terreno rocoso, con bastiones poligonales en los extremos que recuerdan la proa de un barco. La torre del homenaje, de sillería, conserva una portada de arco apuntado, matacanes, troneras y escudos heráldicos. En el interior se conservan restos de hornos, graneros excavados en la roca, antiguas dependencias y mazmorras, hoy transformadas en bodegas y cuadras.
Percibe la solidez de la piedra y los muros centenarios que han soportado siglos de historia.
Aceptable, aunque con partes ruinosas.
El interior se encuentra muy transformado debido a su uso agrícola y ganadero a lo largo del tiempo.
Piedra procedente de las canteras cercanas de las Peñas del Blanco, unida con argamasa de cal y arena.
Exterior: acceso libre
Interior: no visitable (propiedad privada)