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El origen del castillo se remonta a la primera mitad del siglo XII, en los comienzos de la repoblación cristiana del Señorío de Molina. En esta primera etapa se trataba de un torreón de vigía, levantado en la parte más alta del valle para controlar uno de los accesos naturales al territorio. Estas fortificaciones iniciales dependieron primero de la casa de Lara y posteriormente de los monarcas castellanos.
Establés, Guadalajara
C. del Baja del Castillo, 12D, 19287 Establés, Guadalajara
Acceso exterior: libre
Propiedad: privada
Visita interior: no visitable
Visita libre
Siglo XII
Fortificaciones
En 1432, don Álvaro de Luna, canciller del rey Juan II, ordenó la reparación del castillo, reflejo de su importancia estratégica. Poco después, en el siglo XV, el destino del lugar cambió de forma violenta cuando fue conquistado por Gastón de la Cerda, conde de Medinaceli. Bajo su dominio se ordenó la construcción de una nueva fortaleza mediante métodos considerados ilegítimos por el Común de Villa y Tierra de Molina, hecho que dio origen al nombre de Castillo de Malasombra, recogido en la crónica del licenciado Diego de Elgueta.
El Común molinés reclamó en repetidas ocasiones la devolución del castillo a los Reyes Católicos. Finalmente, en 1481, tras enfrentamientos armados entre los habitantes del Señorío y las tropas del alcaide Sancho Díaz de Zurita, Establés volvió a integrarse en el Común de Molina, donde permaneció durante siglos.
La mirada al entorno del castillo nos muestra por qué fue elegida esa ubicación para la defensa del territorio en época de batallas y conquistas.
El castillo presenta planta cuadrada, construido con sólida mampostería recubierta de sillarejo. En tres de sus esquinas se alzan cubos semicirculares, mientras que en el ángulo sureste se sitúa la torre del homenaje, de planta cuadrada y orientación sur.
A lo largo de los muros se conservan las bases de antiguos garitones defensivos, así como troneras de palo y orbe destinadas a la artillería ligera, lo que evidencia su adaptación a las nuevas técnicas militares del siglo XV. La entrada principal se sitúa en el lado nordeste, flanqueada por una torre y un garitón.
El siilenciio del entorno contrasta con el bullicio del castillo en su época de esplendor.
El castillo llegó a contar con tres alturas, aunque hoy su interior se encuentra vacío. La torre del homenaje, de origen medieval, conserva actualmente tres plantas y una azotea plana que funciona como mirador natural sobre el valle. En su planta inferior se localiza una antigua mazmorra, con muros de gran grosor, testimonio de su función defensiva.
El castillo se encuentra en muy buen estado de conservación exterior, gracias a una importante restauración realizada en la década de 1970. Solo serían necesarias intervenciones interiores para su completa puesta en uso, lo que lo convierte en una de las fortalezas mejor conservadas del Señorío de Molina.
Las paredes del castillo nos hablan de batallas medievales.
El castillo se integra en un entorno de gran valor paisajístico, ideal para rutas culturales y senderistas por el valle del río Mesa y el antiguo territorio del Señorío de Molina. Su visita puede combinarse con otros castillos y recursos patrimoniales cercanos, formando parte de una interesante ruta de fortalezas medievales del nordeste de Guadalajara.
Propiedad: privada
Visita interior: no visitable