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Sobre una afilada cresta rocosa que se eleva entre las casas de Villel de Mesa se alza el Castillo de los Funes, una fortaleza de origen incierto que vigila desde hace siglos la frontera natural del valle del río Mesa. Esta fortaleza medieval levantada sobre un impresionante peñasco de 40 metros de altura es un ejemplo singular de arquitectura defensiva en tapial en la provincia de Guadalajara.
Villel de Mesa, Guadalajara
C. Postigo, 19332 Villel de Mesa, Guadalajara
Acceso libre
Acceso gratuito
Visita libre
Siglo XIII
Fortificaciones
El castillo de los Funes fue durante siglos símbolo del poder del linaje navarro de los Funes, protagonistas de la repoblación y mediadores entre Castilla y Aragón. Su posición estratégica, subordinada al poderoso Castillo de Mesa, lo convirtió en pieza clave del sistema defensivo del valle durante la Edad Media.
La fortaleza roja recortándose sobre el cielo, suspendida en lo alto de un peñasco vertical que domina todo el valle.
La fortaleza presenta planta rectangular, de aproximadamente cuarenta metros de longitud, adaptada a la estrecha base rocosa sobre la que se asienta. Su núcleo original está construido en tapial, posteriormente reforzado con sillería, lo que otorga a sus muros un gran espesor, especialmente en la torre del homenaje, donde alcanzan cerca de cuatro metros.
El acceso se realiza por la torre del homenaje, de más de quince metros de altura, que albergaba la residencia señorial distribuida en tres pisos hoy desaparecidos. Posteriormente se añadió un cuerpo adosado con ventanas gemelas en el lienzo oriental. En el extremo sur se sitúa la torre del Mediodía, más pequeña, con una poterna en su base que comunicaba con la punta del peñasco. Entre ambas torres se abre un estrecho patio de armas donde antiguamente existió un aljibe.
El eco del viento golpeando los muros vacíos y el silencio profundo que envuelve las ruinas.
Su origen es objeto de debate: pudo tratarse de una fortificación andalusí en tapial reutilizada tras la repoblación cristiana o de una construcción cristiana del siglo XIII vinculada a las tensiones fronterizas. Desde el siglo XVI comenzó su abandono como residencia, favorecido por la construcción del palacio señorial a sus pies.
En el siglo XIX ya se describía como arruinado. En 1974 un rayo provocó importantes desprendimientos en la torre del Mediodía. Actualmente es de titularidad pública y objeto de iniciativas para su consolidación y conservación.
La rugosidad del tapial erosionado y la solidez fría de los sillares centenarios.
El castillo se integra visualmente con el caserío y el palacio de los marqueses de Villel, configurando una imagen urbana singular. Existen hipótesis sobre la existencia de un recinto amurallado que protegiera tanto la fortaleza como el núcleo urbano.
Se trata, en resumen, de un ejemplo singular de castillo construido parcialmente en tapial en el Señorío de Molina, testigo de la historia fronteriza entre Castilla y Aragón.
Recientemente se creó la Asociación de Amigos del Castillo de Villel de Mesa, que trabaja por poner en valor este monumento, y realiza actividades culturales.