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El Castillo de Caudilla se encuentra a las afueras del antiguo poblado de Caudilla, en el municipio de Santo Domingo-Caudilla. Un castillo señorial del último periodo feudal castellano, hoy convertido en evocadoras ruinas sobre la llanura toledana.
Santo Domingo-Caudilla, Toledo
Desde la N-403 (entre Maqueda y Torrijos)
Desvío hacia Santo Domingo-Caudilla
Carretera local TO-4521-V
Último tramo por pista de tierra
El acceso es libre, a pie o en vehículo bajo responsabilidad de la persona visitante.
Visita libre
Siglo XV
Fortificaciones
El castillo fue construido hacia 1449-1450 por Don Pedro (o Hernando) de Rivadeneira, mariscal de Castilla, durante el reinado de Juan II.
En los convulsos tiempos de la guerra civil castellana, el linaje permaneció fiel a la Corona. Desde este castillo partió Enrique IV con cien caballeros para someter a la ciudad de Toledo, que apoyaba al infante Don Alfonso.
El edificio representa un ejemplo de castillo señorial tardío, más vinculado a la representación del poder nobiliario que a la estricta función defensiva.
Una torre solitaria recortada contra el cielo.
El Castillo de Caudilla fue concebido como una fortaleza-palacio del último periodo feudal.
De la estructura original se conserva únicamente el lado norte, donde aún pueden apreciarse:
El escudo mostraba una cruz con cinco conchas sobre ondas, emblema del linaje.
La torre del homenaje constaba de tres plantas, con ventanas en los pisos centrales y matacanes defensivos. Las esquinas eran redondeadas y contaban con garitones.
Actualmente, sobre una de las torres se alza una imagen de Cristo que corona las ruinas.
El sonido dominante es el del campo abierto.
El castillo es de propiedad privada y se encuentra en ruina avanzada.
En 1999 todavía se mantenían en pie la torre del homenaje, el muro norte y otra torre redonda. Sin embargo, el deterioro progresivo y los daños causados por temporales provocaron el colapso de gran parte de la estructura.
Hoy solo permanecen:
Muros gruesos que aún resisten el paso del tiempo.
El castillo de Caudilla no es un castillo monumental restaurado, sino un vestigio romántico que emerge entre campos abiertos.
Visitarlo es:
No encontrarás murallas completas ni salas visitables, pero sí un poderoso ambiente histórico.