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Cada mes de enero, Valdenuño Fernández revive una de las tradiciones más singulares de la provincia de Guadalajara: la Fiesta de la Botarga del Santo Niño Perdido, un ritual festivo que combina devoción, simbolismo y participación popular. Una de las botargas más emblemáticas de la provincia, donde la danza del paloteo y la guerra de las naranjas simbolizan la lucha entre el bien y el mal.
Actividades
Restaurantes y alojamientos
Valdenuño Fernández, Guadalajara
La fiesta recorre las calles del pueblo.
Horario tradicional
08:00 – Ronda por el pueblo
13:30 – Misa y paloteo
17:00 – Procesión y guerra de las naranjas
Interés turístico Provincial
Interés turístico Regional
Fiestas
Enero
La Fiesta de la Botarga del Santo Niño Perdido es la celebración más representativa de Valdenuño Fernández, pequeño municipio de la provincia de Guadalajara. Declarada de Interés Turístico Regional y Provincial, constituye un claro exponente del patrimonio festivo y etnográfico de Castilla-La Mancha.
Su origen se remonta al siglo XVIII. La tradición cuenta que un niño se perdió y los vecinos recorrieron casa por casa buscándolo hasta hallarlo en la iglesia. Este episodio dio lugar a una celebración que simboliza la búsqueda y el encuentro, hoy representada por la figura de la botarga.
La botarga, con su indumentaria característica, llena de identidad las calles del pueblo.
La fiesta se celebra el primer domingo posterior al Día de Reyes. La jornada comienza a las 8:00 horas con la ronda por el pueblo. La botarga, acompañada por ocho danzantes y un tamborilero, recorre las calles visitando las casas mientras ejecutan danzas tradicionales y solicitan limosnas, dulces o licores.
A las 13:30 horas se celebra la misa en honor al Santo Niño Perdido. Tras ella tiene lugar la danza del paloteo, dentro y fuera del templo. Esta danza, cargada de simbolismo, representa la confrontación entre el bien y el mal: los danzantes chocan sus palos al ritmo del tamborilero, en una coreografía intensa y ancestral.
Por la tarde, a las 17:00 horas, se celebra la procesión con la imagen del Santo Niño Perdido, seguida de la tradicional guerra de las naranjas. En este acto festivo, botarga y danzantes se lanzan naranjas mutuamente, escenificando nuevamente la lucha simbólica que forma parte del sentido profundo de la celebración.
El ritmo seco del paloteo y la música tradicional marcan el pulso de la jornada.
La programación contemporánea incluye además actuaciones musicales y actividades festivas durante el fin de semana, combinando tradición y ambiente popular. Sin embargo, el núcleo de la fiesta sigue siendo el ritual de la botarga y los danzantes, que mantiene viva una herencia cultural transmitida generación tras generación.
La guerra de las naranjas convierte la tradición en una experiencia colectiva.
La Fiesta de la Botarga del Santo Niño Perdido es hoy una cita imprescindible en el calendario festivo de Guadalajara, ejemplo de identidad colectiva, devoción popular y continuidad histórica.