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Templo parroquial de origen románico situado en la parte más alta de Riba de Saelices, destacado por su monumental portada del siglo XIII y por su magnífico retablo mayor manierista del siglo XVI..
Riba de Saelices, Guadalajara
C. de los Olmos, 44, 19441 Riba de Saelices, Guadalajara
Acceso exterior libre
Visita libre
Edad Media
Siglo XIII
Arquitectura religiosa
En lo alto de Riba de Saelices, dominando el caserío y los valles que conducen hacia la Cueva de los Casares, se alza la Iglesia de Santa María Magdalena, un sólido templo románico que guarda en su interior una de las grandes joyas artísticas de la Sierra del Ducado: un retablo mayor manierista del siglo XVI. Destaca también la portada románica con arquivoltas y chambrana de puntas de diamante,
La portada románica despliega sus arquivoltas en degradación bajo la chambrana de puntas de diamante, mientras en el interior el retablo manierista sorprende con la intensidad de sus colores, la delicadeza de sus escenas y la expresividad de sus figuras.
La iglesia parroquial de Santa María Magdalena fue construida en el siglo XIII, conservando de su fábrica original románica la espléndida portada meridional y diversos canecillos bajo el alero.
El templo presenta una sola nave y cabecera cuadrada, resultado de reformas posteriores, especialmente durante el siglo XVI, cuando se elevó la cabecera y se configuró gran parte del aspecto actual.
Su elemento más sobresaliente en el exterior es la portada abocinada, compuesta por arquivoltas de medio punto con alternancia de molduras cóncavas y convexas, protegidas por chambrana de puntas de diamante. Estas descansan sobre columnas cuyos capiteles vegetales, hoy muy erosionados, evidencian la huella del paso del tiempo sobre la arenisca rojiza característica de la zona.
Sobre el hastial occidental se alza una compacta espadaña, mientras que en los muros se conservan canecillos románicos con figuras grotescas y motivos animales.
En el interior, diáfano y elegante, destaca el retablo mayor del siglo XVI, atribuido al ámbito de maestros seguntinos. Está compuesto por numerosas tablas con escenas de la vida de Cristo y referencias a Santa María Magdalena. Entre ellas sobresalen las representaciones de la santa penitente y diversos detalles naturalistas que aportan viveza y expresividad al conjunto.
La arenisca erosionada de capiteles y columnas revela al tacto la aspereza de los siglos, mientras los sillares transmiten la solidez de la arquitectura medieval.
El edificio se sitúa en la zona más elevada del municipio, rodeado por un murete que delimita el recinto. Su construcción combina sillares bien escuadrados con sillarejo en distintas fases, lo que permite identificar las etapas históricas del templo.
La portada sur, protegida por un tejaroz a dos aguas, constituye uno de los ejemplos más interesantes del románico rural de la provincia. Las arquivoltas en degradación generan un profundo efecto de perspectiva, reforzado por la chambrana decorada con puntas de diamante, motivo que también aparece en una de las arquivoltas interiores.
En el interior, la nave se divide en tramos mediante arcos fajones apuntados que descargan sobre pilastras adosadas. La cabecera se cubre con cúpula sobre pechinas y tambor, fruto de reformas renacentistas.
El retablo mayor, cuidadosamente restaurado, presenta escenas de la infancia, pasión y muerte de Cristo, junto a representaciones escultóricas como el Calvario y una imagen de la Virgen con el Niño. La riqueza cromática y el detallismo manierista lo convierten en uno de los conjuntos pictóricos más valiosos del entorno serrano.
En lo alto del pueblo, el silencio apenas se rompe por el viento que roza la espadaña o el eco tenue de los pasos bajo las bóvedas
En resumen, uno de los templos románicos más interesantes del entorno del Alto Tajo, con un retablo del siglo XVI considerado joya artística de la Sierra del Ducado.
Material predominante: Arenisca rojiza en elementos románicos.
Nave única con cabecera cuadrada reformada.
Espadaña occidental de gran presencia volumétrica.