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Iglesia de piedra con pórtico de arcos

Iglesia de Santa María Magdalena de Valdeavellano

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  • Gratuito

En lo alto de la paramera alcarreña, rodeada de campos cerealistas y carrascales, la iglesia de Santa María Magdalena de Valdeavellano se alza como una de las más interesantes muestras del románico rural en la provincia de Guadalajara. Conserva una de las portadas románicas más singulares de la Alcarria y una pila bautismal decorada con ochos entrelazados, motivo poco frecuente en el románico provincial.

Iglesia románica de piedra con torre

Valdeavellano, Guadalajara

Más detalles

  • Visita libre

  • Edad Media

  • Siglo XIII

  • Arquitectura religiosa

Sobre este lugar

De origen románico y fechada en el siglo XIII, la iglesia de Valdeavellano responde al modelo de templo rural levantado durante el proceso repoblador de estas tierras. Su planta original constaba de una sola nave con presbiterio recto y ábside semicircular, esquema habitual en el románico provincial.

A lo largo del siglo XVI el edificio experimentó importantes transformaciones: se amplió con una nave lateral al norte y se añadió un atrio porticado en el lado sur, modificando su volumen y dotándolo de mayor amplitud y luminosidad.

Piedra y equilibrio

La portada románica y el ábside conservan la armonía serena del románico alcarreño.

Detalle – Ochos entrelazados
La cenefa geométrica de la pila y la arquivolta interior constituye un motivo ornamental singular en la provincia.

Silencio – 

Memoria – 

El pórtico meridional, posterior a la fábrica románica, está compuesto por cuatro arcos apuntados más uno lateral occidental, con triple arquivolta lisa y apoyados sobre machones de sillarejo. Se cree que originalmente contó con un arco más hacia poniente, posteriormente cegado para habilitar una capilla que conserva un retablo renacentista.

La portada principal es el elemento más sobresaliente del conjunto. Se abre mediante un arco de medio punto abocinado con seis arquivoltas molduradas. La arquivolta interior presenta una decoración singular: nueve incisiones en el intradós combinadas con un motivo de ochos entrelazados que también aparece en la pila bautismal del templo. Esta ornamentación geométrica, poco habitual, encuentra paralelos en Campisábalos y Barriopedro, lo que sugiere la posible intervención de un mismo taller de canteros.

Paramera abierta

El templo domina un paisaje amplio y sobrio que refuerza su carácter rural y recogido.

Detalles adicionales

Los capiteles alternan decoración vegetal con escenas figuradas. En uno se representa el castigo del hombre pecador devorado por dos fieras; en otro, un pastor barbado acompañado de su rebaño. Aún se conservan restos de policromía original en tonos ocres y azules en las arquivoltas.

El ábside semicircular mantiene la fábrica románica de sillarejo y se ilumina mediante vanos de medio punto abocinados. Está rematado por una cornisa sostenida por canecillos geométricos. En el interior, el presbiterio conserva bóveda de crucería cuyos nervios descansan en ménsulas decoradas con rostros grotescos y humanos, simbolizando la dualidad entre el pecado y la virtud.

La ampliación renacentista de 1573 añadió la nave norte, separada de la original por tres grandes arcos de medio punto apoyados en columnas clásicas. También se incorporaron capillas laterales y nuevas aberturas que aumentaron la iluminación del conjunto.

Repoblación medieval

La iglesia es testimonio del impulso constructivo vinculado a la reorganización territorial castellana en el siglo XIII.

A los pies del templo se sitúa el coro alto, cuya viga principal conserva restos de decoración policromada con figuras humanas y fantásticas, entre ellas un dragón que parece aludir simbólicamente al pecado de la lujuria.

Especial mención merece la pila bautismal románica, de piedra caliza, decorada con una cenefa de ochos entrelazados y gallones en la copa. Este motivo geométrico enlaza con tradiciones ornamentales de influencia mudéjar presentes en el románico de Guadalajara.

La iglesia se integra además en un conjunto histórico en el que destacan el rollo o picota del siglo XVI, símbolo de villazgo, y la antigua casa señorial de los Labastida, familia vinculada al señorío de la villa.

Información destacada

  • Siglo XIII 
  • Románico rural con ampliaciones renacentistas