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Espiritualidad y arte en Sigüenza

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Junto al Parque de la Alameda y muy cerca del casco histórico, el Monasterio de Nuestra Señora de los Huertos, también conocido como Monasterio de Santa Clara, es uno de los espacios religiosos más antiguos y sugerentes de Sigüenza. Habitualmente discreto y silencioso, este convento de clausura conserva siglos de historia ligados a la espiritualidad femenina, a la judería medieval y al desarrollo urbano de la ciudad.

 

Sigüenza, Guadalajara

Más detalles

  • Arquitectura religiosa

  • Siglo XIII

  • Gótico

  • Tienda de productos tradicionales

Sobre este lugar

Los orígenes del monasterio se remontan a la segunda mitad del siglo XIII, cuando se estableció una comunidad de monjas Clarisas en una zona entonces conocida como el Arrabal de las Monjas. Su historia está estrechamente vinculada a la antigua judería de Sigüenza, ya que en la parte posterior del conjunto se encontraba una de las sinagogas medievales de la ciudad. Tras diversos cambios de uso, aquella sinagoga fue convertida en la iglesia de Santa Cruz y, finalmente, incorporada al recinto conventual.

Vista

La delicadeza plateresca de la portada y la sobriedad del conjunto conventual.

El edificio presenta una interesante combinación de estilos gótico y renacentista. En el exterior destaca su elegante portada plateresca, cobijada bajo un arco escarzano. El tímpano semicircular está presidido por la imagen de la Virgen sedente con el Niño, acompañada por las figuras arrodilladas de un ángel y del deán López de Frías, uno de los personajes clave en la historia del convento.

La fachada se completa con gárgolas y pináculos que aportan verticalidad y riqueza ornamental al conjunto, integrándolo de forma armónica en el paisaje urbano de Sigüenza.

El interior del templo, de una sola nave, está cubierto por una bella bóveda de crucería. Una artística reja separa el presbiterio del resto del espacio, reforzando el carácter de clausura. En el muro del Evangelio se conserva empotrado el mausoleo plateresco del arcediano Francisco de Villanuño, hermano de la abadesa del antiguo convento de clarisas fundado junto a la iglesia de Santiago.

La Capilla Mayor está presidida por un singular retablo renacentista pintado directamente sobre el muro. Está compuesto por cinco escenas enmarcadas por molduras platerescas labradas en piedra, y en su centro se abre una hornacina con la imagen de la Virgen de los Huertos con el Niño en brazos, advocación que da nombre al monasterio.

Oído

El silencio de un monasterio de clausura, apenas roto por el murmullo del parque cercano.

Detalles adicionales

El patio exterior del monasterio tuvo durante siglos un uso funerario. En él se enterraba a los pobres y enfermos que fallecían en el cercano Hospital de San Mateo, y entre los primeros años del siglo XIX y 1906 llegó a funcionar como cementerio público de la ciudad.

Gusto

No te vayas sin probar los deliciosos dulces artesanales que elaboran las monjas. 

En la actualidad, el monasterio continúa habitado por una comunidad de monjas Clarisas, manteniendo viva la función espiritual para la que fue fundado hace más de siete siglos. Se recomienda una visita respetuosa y en silencio, acorde al carácter religioso del lugar. Es aconsejable combinar este enclave con un paseo por la Alameda y el casco histórico. La mejor luz para apreciar la portada se da a media mañana.

 

Información destacada

Un convento vivo donde arte, silencio y memoria medieval siguen formando parte de la ciudad.  Las especialidades de las monjas son el bordado y la repostería: magdalenas, trufas y bizcochos de Santa Clara. En Navidad elaboran productos típicos de esa época. También realizan bordados de ornamentos litúrgicos.

Maximiza tus sentidos: descubre, saborea, experimenta cada rincón