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Panorámica urbana con molinos de viento en la colina

Icono del patrimonio cultural manchego

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En lo alto de la meseta manchega, las aspas siguen girando entre historia, viento y literatura. El paisaje que convirtió a los molinos en gigantes y a La Mancha en literatura universal de la mano del Quijote y de Miguel de Cervantes.

Vista aérea de molinos y casas blancas

Servicios

  • Atención al visitante

  • Visitas guiadas

Campo de Criptana, Ciudad Real

Más detalles

  • Visita guiada

  • Visitas escolares

  • Arquitectura industrial

Sobre este lugar

Los molinos de viento de Campo de Criptana se alzan sobre elevaciones estratégicas azotadas por corrientes constantes, en pleno corazón de La Mancha cerealista. Su presencia está documentada desde el siglo XVI y alcanzaron su máximo esplendor en el siglo XVIII, cuando llegaron a censarse hasta 34 molinos en funcionamiento. Una antigua construcción industrial que Cervantes los inmortalizó al convertirlos en un personaje más del Quijote. 

Vista

El paisaje universal de los molinos en el cerro, las aspas recortadas sobre el cielo y un horizonte infinito.

Campo de Criptana acoge un conjunto único de molinos históricos, algunos con su maquinaria original, museos temáticos, miradores naturales y uno de los paisajes culturales más reconocibles de La Mancha.

El molino criptanense responde al tipo torre, con planta circular construida en mampostería de piedra y cal blanqueada, cubierta por un tejado cónico de madera giratorio. Este sistema permitía orientar las aspas hacia los vientos dominantes mediante el característico palo de gobierno, aprovechando nombres populares como Solano, Ábrego o Cierzo, que aún forman parte del imaginario local.

Estructuralmente, los molinos se organizan en tres plantas. En la superior se encontraba la maquinaria principal: el eje de las aspas, la rueda catalina y la linterna, encargada de transformar la fuerza horizontal del viento en movimiento vertical para las piedras de moler. La planta intermedia, conocida como camareta, albergaba el cedazo que separaba la harina del salvado. En el piso inferior se situaba el silo o almacén donde se recogía y conservaba la harina, que descendía por conductos de madera durante el proceso de molienda.

Tacto

Piedra, cal y madera modeladas por siglos de viento.

Detalles adicionales

Según el Catastro del Marqués de la Ensenada (1752), Campo de Criptana contaba con 34 molinos. En la actualidad se conservan diez molinos completos, de los cuales tres son originales del siglo XVIInfanto, Burleta y Sardinero. Los restantes —Lagarto, Culebro, Pilón, Cariari, Inca Garcilaso, Quimera y Poyatos— fueron construidos a partir de 1900, respetando la tipología tradicional.

Oído

El viento golpeando y el silencio de la llanura.

Hoy, los molinos han abandonado su función industrial para convertirse en el principal reclamo turístico del municipio. Algunos albergan espacios museísticos, como el Molino Culebro, dedicado a Sara Montiel, o el Molino Quimera, con maquetas de la Semana Santa local. Todos ellos componen una estampa de enorme fuerza visual, recortando sus siluetas sobre el horizonte manchego y evocando el célebre episodio cervantino de la lucha contra los gigantes.

Información destacada

  • Declaración: Bien de Interés Cultural (Sitio Histórico)

  • Molinos conservados: 10

  • Originales del siglo XVI: Infanto, Burleta y Sardinero

  • Ubicación: Sierra de los Molinos y Cerro de la Paz