Cargando...
Dale un nombre a tu nueva lista de favoritos que te ayude a identificarla fácilmente.
Por ejemplo: "Planes de fin de semana en Castilla-La Mancha", "Paisajes naturales", "Rutas gastronómicas"... o cualquier nombre que se ajuste a tus planes.
La Ermita de Nuestra Señora de Belén de Liétor es uno de los edificios religiosos más singulares de Castilla-La Mancha y una joya única del patrimonio artístico español. Construida en 1570, ya aparece mencionada en la Relación de 1579 y fue levantada a costa de Alonso de Tovarra y su esposa
Atención al visitante
Visitas guiadas
Liétor, Albacete
C. los Tovarra, 4, 02410 Liétor, Albacet
Se recomienda aparcar en la Plaza Mayor, donde se encuentra la Oficina de Turismo. Desde allí comienza la visita guiada por el casco urbano, que incluye la ermita.
Para visitar la ermita es imprescindible contactar con la Oficina de Turismo de Liétor, encargada de realizar las visitas guiadas.
Visitable de lunes a domingo
Siempre con visita guiada
Reserva previa obligatoria
Precio general: 5,00€ por persona, incluida dentro de la visita conjunta al casco urbano.
Visita guiada
Visita concertada
Barroco
Siglo XVI
Arquitectura religiosa
Pintura
Pertenece a la tipología de templos de arcos-diafragma, muy característicos de finales del medievo en la provincia de Albacete. Su verdadero valor reside en su extraordinario conjunto de pintura mural popular del siglo XVIII, considerado el mejor de España en su estilo.
Arquitectura: Templo de arcos-diafragma
Decoración interior: Barroco popular
Cada pared y cada techo están cubiertos por escenas, colores y trampantojos que envuelven al visitante en un auténtico libro pintado del siglo XVIII.
El edificio presenta una planta rectangular muy sencilla, de una sola nave, cubierta a dos aguas. En el interior destacan los arcos de diafragma apuntados y la techumbre de madera.
El presbiterio y el coro alto cuentan con balaustradas de madera torneadas, situándose el coro a los pies del templo.
Las balaustradas de madera y la cercanía de las pinturas transmiten la sencillez de un arte hecho para el pueblo y desde el pueblo.
El interior está completamente cubierto por un espectacular ciclo de pinturas murales realizadas entre 1734 y 1735 por autor anónimo. El conjunto responde a una concepción claramente barroca, con:
Retablos pintados
Cortinas y arquitecturas ilusorias (trampantojos)
Santos, santas y escenas religiosas
Alegorías, incluida la alegoría de la muerte
Inscripciones, sentencias y versos ejemplificadores
Destaca especialmente el camarín, donde se representa de forma ingenua una cúpula sostenida por los cuatro evangelistas y rematada por el Espíritu Santo.
Entre los retablos pintados sobresalen los dedicados a San Antonio y Santa Bárbara.
El recogimiento del interior potencia el impacto visual y permite disfrutar la visita con calma, como si el tiempo se hubiera detenido.
Las pinturas, llenas de arcaísmos e imperfecciones técnicas, constituyen precisamente uno de sus mayores atractivos, siendo un magnífico ejemplo de estética popular y devoción colectiva.
Este conjunto mural fue fuente de inspiración para algunos escenarios de la película “Amanece que no es poco”.
Construcción del edificio 1570
Pinturas murales: 1734–1735
Bien de Interés Cultural (BIC)