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En Cuenca, las calles también tienen doble vida. Una calle que parece normal… hasta que miras al otro lado.
Cuenca, Cuenca
Situada en el casco histórico de Cuenca, Patrimonio de la Humanidad, conectando con la Plaza Mayor y los Barrios de San Martín y San Miguel
Acceso libre.
Acceso gratuito.
Visita libre
Arquitectura civil
Patrimonio Humanidad
La calle Alfonso VIII conecta la Plaza Mayor con las zonas bajas del casco antiguo y ha sido, históricamente, la principal vía de acceso y tránsito urbano. Su trazado actual es fruto de importantes remodelaciones llevadas a cabo a lo largo del siglo XVIII y comienzos del XIX, ya que originalmente se trataba de una calle mucho más estrecha.
Estas reformas respondieron a la necesidad de dignificar la entrada a la Plaza Mayor, adaptando la calle a su función representativa y administrativa. En el corazón de Cuenca, Patrimonio de la Humanidad.
Fachadas coloridas… y abismo al otro lado.
Como calle principal, Alfonso VIII concentra algunas de las mejores edificaciones civiles del casco histórico. En su tramo inferior se conservan destacados ejemplos de arquitectura palaciega del siglo XVII, perfectamente adaptados a la curvatura y pendiente del terreno.
Destaca la Casa de los Clemente de Aróstegui, una elegante residencia nobiliaria que ajusta su fachada al trazado curvo de la calle y presenta una notable rejería, así como dos blasones situados a la altura del balcón principal.
Frente a la escalera de la Plaza del Carmen se alza la Casa del Corregidor, de planta rectangular, sólida fábrica de sillería en las esquinas y composición noble. Su fachada principal responde al lenguaje palaciego, mientras que la posterior se muestra más austera, adaptándose al Barrio de San Martín.
Muros irregulares, barandillas gastadas y los ecos de la historia cotidiana de Cuenca.
Aunque desde Alfonso VIII las casas muestran una imagen ordenada y doméstica, con tres o cuatro plantas visibles, estas fachadas son en realidad las puertas de entrada a los rascacielos de Cuenca. Al otro lado, sobre la Hoz del Huécar, los edificios se prolongan hacia abajo, llegando a alcanzar hasta nueve o diez alturas, excavadas y apoyadas sobre la roca.
Esta dualidad convierte a la calle Alfonso VIII en un espacio urbano único, donde la ciudad se comprende plenamente solo si se observa desde ambos lados.
El placer de recorrer la columna vertebral de Cuenca. Completa la inmersión con una parada para probar la gastronomía local.
En el tramo bajo de la calle se localiza también la Casa de los Mendoza, hoy integrada en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, ejemplo de adaptación de una residencia nobiliaria a usos culturales contemporáneos.
La calle Alfonso VIII no es solo un eje de comunicación, sino un mirador urbano continuo, un lugar donde se mezclan vida cotidiana, historia, arquitectura popular y grandes casas nobiliarias, todo ello en diálogo constante con el paisaje de la hoz.
Calle principal del casco histórico, Patrimonio de la Humanidad
Remodelada en los siglos XVIII y XIX
Acceso directo a la Plaza Mayor
Fachadas palaciegas del siglo XVII
Puerta urbana a los rascacielos de Cuenca