Cargando...
Dale un nombre a tu nueva lista de favoritos que te ayude a identificarla fácilmente.
Por ejemplo: "Planes de fin de semana en Castilla-La Mancha", "Paisajes naturales", "Rutas gastronómicas"... o cualquier nombre que se ajuste a tus planes.
En los altos de San Roque de Guadalajara, entre antiguos pinares y lejos del bullicio del casco histórico, se alza el Panteón de la Duquesa de Sevillano, un monumento que combina arte, memoria familiar y compromiso social en una de las obras más emblemáticas del patrimonio guadalajareño. Su estética, inspirada en el mundo griego y bizantino, y su fuerte carga histórica lo convierten en una visita imprescindible para comprender la Guadalajara contemporánea… y su lado más solemne.
Atención al visitante
Guadalajara, Guadalajara
C/ Francisco Aritmendi, 1 - 19002 Guadalajara - Guadalajara (Guadalajara)
Horario de invierno*
Martes a jueves: de 10:30 a 12:30 h. y de 15:30 a 17:30 h. | Viernes y sábados: 10:30 a 14:00 h. y de 15:30 a 17:30 h. | Domingos: 10:30 a 14:00 h.
Horario de verano*
Martes a jueves: de 10:30 a 12:30 h. y de 17:30 a 19:30 h. | Viernes y sábados: 10:30 a 14:00 h. y de 17:00 a 19:00 h. | Domingos: 10:30 a 14:00 h.
Días de cierre: todos los lunes y agosto.
* Los horarios de verano-invierno se aplicarán según cambio de hora oficial.
Entrada individual: 3 €.
Entrada grupos: 1 € ( a partir de 10 personas).
Miércoles gratuito.
Duración estimada de la visita | 10/15 min
Siglo XIX
Visita libre
Arquitectura civil
La construcción del Panteón de la Duquesa de Sevillano responde a la iniciativa de la familia de los duques de Sevillano, una de las grandes impulsoras de la arquitectura privada en Guadalajara durante las últimas décadas del siglo XIX. Este movimiento arquitectónico bebió de fuentes clásicas, especialmente del mundo griego y bizantino, incorporando elementos como frisos corridos, frontones clásicos, antefijas decorativas, plantas centralizadas y cúpulas rematadas por la cruz.
La cúpula, los volúmenes equilibrados y la decoración clásica crean una imagen poderosa y elegante que domina el entorno.
La figura clave de este ambicioso proyecto fue doña María Diega Desmaisieres, condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano, quien, haciendo uso de su fortuna familiar, promovió numerosas obras de carácter social y religioso en la ciudad y su entorno. Entre todas ellas, el panteón familiar destaca por su valor simbólico y artístico, al materializar los deseos de su padre, don Diego Desmaisieres.
El entorno invita al recogimiento, donde el silencio parece amplificar el peso de la memoria y el paso del tiempo.
El panteón fue levantado en terrenos propiedad de la duquesa, en los altos de San Roque, una zona entonces poblada de pinares y situada fuera del cementerio de la ciudad. No se concibió como un edificio aislado, sino como el eje central de un conjunto arquitectónico destinado a fines benéficos, que incluía asilos y escuelas para niños, reflejando el fuerte compromiso social de su promotora.
Las superficies sólidas y las líneas definidas transmiten sensación de permanencia y solemnidad.
El proyecto fue encargado al arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, una de las figuras más relevantes de la arquitectura española del momento, conocido por su capacidad para integrar estilos históricos con soluciones modernas. En la ejecución colaboró Benito Ramón Cura, arquitecto de gran prestigio en Guadalajara, cuya participación contribuyó a adaptar el diseño al contexto local. El resultado es un edificio solemne, equilibrado y profundamente simbólico, donde cada elemento arquitectónico refuerza su función memorial y espiritual.