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Frente a la Catedral Primada, el Palacio Arzobispal se alza como testigo de siglos de poder eclesiástico, arte y memoria documental. Un edificio que ha crecido con la historia de Toledo. Una de las construcciones más vastas de Toledo, con siglos de historia y uno de los archivos eclesiásticos más importantes de España.
Toledo, Toledo
Pl. del Ayuntamiento, 2, 45002 Toledo
Acceso exterior libre
Siglo XIII
Arquitectura religiosa
El origen del Palacio Arzobispal se remonta al siglo XIII, cuando el rey Alfonso VIII donó unas casas situadas frente a la Catedral al arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada para levantar su residencia. A partir de ese momento, el edificio fue ampliándose progresivamente mediante la incorporación de construcciones colindantes hasta ocupar una manzana completa del casco histórico.
No se trata de un edificio unitario, sino de un conjunto arquitectónico que integra diferentes estilos artísticos fruto de sucesivas intervenciones.
El conjunto formado por Catedral, Ayuntamiento y Palacio concentra siglos de arquitectura en un solo espacio.
En la segunda mitad del siglo XV, el cardenal Mendoza ordenó la construcción del Arco de Palacio, pasadizo elevado que une el palacio con la Catedral y que da nombre a la calle adyacente.
En 1541 comenzaron importantes reformas dirigidas por Alonso de Covarrubias. Se remodelaron dos pandas del patio de invierno, la escalera principal y la fachada principal que da a la plaza del Ayuntamiento.
En 1607 se reorganizaron los espacios interiores y en el siglo XVIII el cardenal Lorenzana transformó la capilla y las fachadas norte y este, modificando la orientación del conjunto. A mediados del siglo XX, el cardenal Pla y Daniel añadió un gran vestíbulo y una monumental escalera de mármol.
El silencio de sus patios y corredores contrasta con el bullicio de la plaza.
La fachada principal, iniciada en 1543 en tiempos del cardenal Tavera y diseñada por Covarrubias, se abre a la plaza del Ayuntamiento. Está compuesta por un gran arco de medio punto en piedra granítica con dovelas almohadilladas, flanqueado por columnas jónicas de fuste estriado.
La fachada este corresponde a la reforma impulsada por el cardenal Lorenzana a finales del siglo XVIII. En el lado norte se sitúa el acceso a la capilla, también de época dieciochesca.
El interior se organiza mediante estancias conectadas por corredores, con numerosos vanos abiertos al exterior que aportan luz y ventilación.
El Archivo Arzobispal
El Palacio alberga uno de los archivos eclesiásticos más importantes de España. La archidiócesis de Toledo fue, entre los siglos XV y XVI, una de las más extensas de la península, abarcando amplios territorios de Castilla y otras regiones.
En sus dependencias se conservan más de 30.500 cajas con documentos y miles de manuscritos de gran valor histórico. Entre ellos destacan actas sinodales, documentos firmados por figuras como Lope de Vega, Calderón de la Barca o El Greco, testamentos, relatos de sucesos milagrosos, procesos de beatificación e incluso recetarios del siglo XVII.
La piedra almohadillada y los muros centenarios transmiten la solidez de su pasado.
La escalinata que se abre a la plaza del Ayuntamiento es uno de los espacios más fotografiados del entorno, junto a la Catedral y el Ayuntamiento. Muchas personas se detienen en este punto para contemplar uno de los conjuntos urbanos más emblemáticos de Toledo.
El Palacio Arzobispal no solo es residencia episcopal, sino también archivo histórico y símbolo del poder religioso que marcó la historia de la ciudad., cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad.