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Juana La Loca

Juana La Loca

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La tercera hija de los reyes católicos nació en el castillo de Cifuentes, en Guadalajara, y fue bautizada en Toledo.

Más detalles

  • Realeza y nobleza

Vida

Llegaría a ser, por la muerte de sus hermanos mayores, la primera reina de España, en cuanto su corona agrupaba Castilla, Navarra, Aragón, Mallorca, Nápoles, Sicilia, Valencia y el condado de Barcelona. Desde el siglo XVI la historia ha hecho correr el bulo de que estaba loca, pero el historiador Bergenroth, en el s. XIX, descubrió que en realidad fue una confabulación conjunta de su marido Felipe, su padre Fernando, y su hijo Carlos lo que la mantuvo apartada del trono.

Nacida en Guadalajara

Aunque popularmente se dice que nació en Toledo, en realidad su madre, Isabel la Católica, dió a luz a esta princesa en el Castillo de Cifuentes, en Guadalajara. Que por aquel entonces formaba parte del territorio administrativo denominado reino de Toledo. La fortaleza, del siglo XIV, había sido erigida por el infante y literato Don Juan Manuel, y albergó a la reina de Castilla, en su deambular por el reino.

Bautizada en la Iglesia del Salvador de Toledo

 

Uno de los más significativos templos de la ciudad de Toledo por su mezcla de las tres culturas, vio el bautismo de la futura reina Juana, en 1479. La que fue mezquita del s. IX conserva los elementos visigodos de un templo anterior, sus arcos de herradura islámicos, y columnas romanas. Y se conserva casi idéntica a como la vieron los asistentes a su bautizo.

Obra

Juana I de Castilla (1479-1555), conocida popularmente como Juana la Loca, fue una de las figuras más enigmáticas y trágicas de la historia española. Hija de los Reyes Católicos, heredó el trono de Castilla tras la muerte de su madre, Isabel I, en 1504. Sin embargo, su reinado fue breve y marcado por la lucha por el poder entre su padre, Fernando el Católico; su esposo, Felipe el Hermoso; y su hijo, el futuro emperador Carlos V.

La historia de Juana ha estado envuelta en mitos y controversias, especialmente en lo que respecta a su supuesta locura. Si bien hay indicios de que sufrió episodios de inestabilidad emocional, también es posible que su reclusión en Tordesillas durante casi cinco décadas respondiera más a razones políticas que a una verdadera enfermedad mental. Su amor apasionado por Felipe el Hermoso y su dolor extremo tras su muerte han alimentado la imagen romántica de una mujer dominada por la locura y el amor obsesivo.

Aunque Juana no dejó una obra literaria propia, su figura ha sido una fuente inagotable de inspiración en la literatura, el teatro y el cine. Escritores como Benito Pérez Galdós y autores contemporáneos han explorado su vida en novelas, mientras que en el cine han destacado películas como Juana la Loca (2001), de Vicente Aranda. En la poesía y el teatro, su figura ha sido utilizada como símbolo de la lucha contra la opresión y la injusticia.

El legado de Juana I de Castilla trasciende la imagen de la "reina loca". Su vida fue la de una mujer atrapada en un mundo dominado por los hombres, privada de su poder y de su libertad. Hoy, los historiadores revisan su historia con una mirada más crítica, cuestionando si su locura fue real o si fue una excusa para mantenerla apartada del trono.

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