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Con aquella famosa frase que abre una de las novelas más representativas de la literatura Española, Miguel de Cervantes inmortalizaba su relación con Castilla-La Mancha.
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Las páginas de El Quijote han contribuido al conocimiento universal de los pueblos y paisajes de Castilla-La Mancha. A lo largo de su vida, aventurera e intensa, el escritor tuvo relación con diferentes lugares de esta tierra, algunos de los cuales, tales como Toledo, Esquivias y Argamasilla de Alba, fueron decisivos en su vida.
La relación entre Miguel de Cervantes y Castilla-La Mancha se inicia con su matrimonio con Catalina Salazar y Palacios en 1584, que tuvo lugar en la localidad de Esquivias. El matrimonio residió durante mucho tiempo en la ciudad de Toledo y Miguel de Cervantes viajó muy a menudo por toda la región.
Estos viajes y su relación con toda clase de residentes y visitantes de los mercados, ciudades y pueblos inspiró y dio vida a personajes llenos de personalidad y detalles memorables, no solo en su obra maestra El Quijote, sino también en muchísimas de sus otras obras.
Si viajas por Castilla-Mancha, vayas donde vayas encontrarás referencias a la obra de Miguel de Cervantes o a su vida. Las visitas a Toledo y Esquivias son obligatorias, por supuesto, pero también es muy recomendable visitar el Molino del Tío Genaro, el único que conserva toda su estructura y maquinaria tal y como la habría conocido el escritor. O la Casa de Medrano, en Argamasilla de Alba, donde Cervantes comenzó a escribir El Quijote y el pueblo de El Toboso en el que puedes visitar la Casa-Museo de Dulcinea del Toboso y descubrir cómo era en tiempos de Miguel de Cervantes, un caserón típico manchego.
En Castilla-La Mancha podrás ver cómo eran los famosos molinos de viento que inspiraron a Cervantes. Son un símbolo icónico de la lucha de Don Quijote contra los gigantes.
Si bien Miguel de Cervantes escribió muchas otras obras excelentes, el Quijote es la que cualquier persona del mundo puede reconocer como suya. El Quijote es una obra de renombre internacional que ha tenido numerosas adaptaciones y menciones y que ha inspirado otras tantas historias y obras de artes. La obra trasciende más allá de sus páginas y se cuela en la cultura y, especialmente en la geografía de Castilla-La Mancha gracias a la ruta El Quijote.
Es en pueblos manchegos como Campo de Criptana, Alcázar de San Juan, Consuegra o Mota del Cuervo y otros tantos en los que puedes ver alzarse un molino de viento o asomarte al Balcón de la Mancha y percibir realmente la estrecha relación entre Cervantes y el Quijote y Castilla-La Mancha e imaginar perfectamente la descripción de la batalla contra los gigantes, esencia pura del ideal que encarnan a la vez el personaje y el autor, cuya azarosa vida fue en todo momento una batalla constante contra gigantes aparentemente inamovibles.
En un típico caserón del siglo XVI abre sus puertas la Casa Museo de Cervantes en Esquivias, una parada obligatoria cuando visitas la región y si eres aficionado a la literatura.
La casona de dos plantas se conserva en muy estado y ofrece una curiosa mirada al pasado y a la forma de vida típica, no solo del escritor sino de cualquier persona de la localidad.
En la Casa Museo de Cervantes podrás hacer una visita guiada y así conocer detalles de la relación entre Cervantes y la población de Esquivias. Disfruta del ambiente popular que evocan sus dependencias, entre las que no falta una típica bodega. Como curiosidad, te gustará saber que los vinos de este rincón toledano siempre han sido muy apreciados, tanto que en tiempos de don Miguel estaban reservados para la Casa Real y la nobleza, y se prescribían como remedio médico para enfermos y parturientas.
Nacido en Alcalá de Henares, Miguel de Cervantes contrajo matrimonio con Catalina de Salazar y Palacios en 1584 en Esquivias. Así comenzaba la estrecha relación entre el escritor y Castillas-La Mancha. Catalina era sobrina del hidalgo Alonso Quijada Salazar, en quien algunos investigadores han visto inspiración para el inmortal héroe literario de Don Quijote.
Te animamos a seguir los pasos del aclamado escritor y a descubrir los encantos de los rincones cervantinos que hay en Castilla-La Mancha, parte esencial de nuestro patrimonio cultural.
Cercano a Esquivias, donde contrajo matrimonio, encontrarás la ciudad privilegiada de Illescas en cuyo hospital de la Caridad podrás admirar hasta cinco obras de El Greco. En la Plaza de Infanzones hay un Olmo varias veces centenario, bajo el cual se dice que Miguel de Cervantes gustaba de tomar la sombra cuando paraba en la ciudad en sus numerosos desplazamientos desde Esquivias a Toledo y a Madrid.
Toledo es otra de las ciudades clave en la vida de Miguel de Cervantes, pues residió allí mucho tiempo y es de donde era originaria su mujer. La casa del matrimonio se situaba en el barrio de Andaque, cerca de las orillas del Tajo. Te animamos a recorrer el laberinto toledano y a buscar las trazas de inspiración que el autor dejó en obras como La ilustre fregona, La Galatea, Rinconete y Cortadillo, La fuerza de la sangre, Los trabajos de Persiles y Segismunda, Viaje del Parnaso y, como no, en El Quijote.
Encamínate también hacia la Plaza de Zocodover, la plaza mayor de Toledo, admira la típica azulejería cerámica de los bancos y reconocerás escenas quijotescas. También podrás hacerte una fotografía junto a la estatua de Miguel de Cervantes que te recibe a la entrada de la calle que lleva su nombre.
En el número 13 se encuentra la afamada Posada del Sevillano, en cuyas dependencias ambientó Cervantes La ilustre fregona. En otras páginas de sus obras, don Miguel la citaba como una de las posadas mejores y más frecuentadas de Toledo.
Sin abandonar la provincia de Toledo, puedes visitar Madridejos y Tembleque, lugares ambos con numerosas referencias cervantinas. En Madridejos se celebran cada año las Jornadas Quijotescas, y podrás encontrar el famoso Molino del Tío Genaro, uno de los escasos ejemplares de molino de viento que persiste de la época en que Cervantes escribió El Quijote y que conserva intactas su estructura y maquinaria.
Seguramente habrás escuchado que Cervantes comenzó a escribir el Quijote estando preso en la Casa de Medrano, en Argamasilla de Alba. Pues bien, si visitas este singular pueblo manchego tendrás la oportunidad de bajar hasta la cueva que fue su celda e imagínartelo sentado ante una sencilla mesa de madera, con buena pluma, papel y la tenue luz de un candil, iniciando su relato: “En un lugar de la Mancha,...”.
Y ya que pasas por Armasilla, acércate al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, una de las joyas medioambientales y turísticas de Castilla-La Mancha cuya belleza y misterio quedaron reflejadas en las páginas de El Quijote.
También es indispensable visitar El Toboso, patria natal de la sin par Dulcinea con sus encaladas fachadas, donde persiste “la Casa de Dulcinea”. Aquí se muestra, además, cómo era un caserón manchego en la época de Cervantes, en la Casa-Museo de Doña Ana Martínez Zarco. Su iglesia parroquial dio lugar a la sentencia “con la iglesia hemos topado”.
Te adentras a poco en los campos de Montiel, donde el hidalgo vivió algunas de sus hazañas más fabulosas. Y en las ventas y antiguos paradores del camino hacia Andalucía, como las conservadas en Puerto Lápice. Y en la señorial Almagro, en cuyo Corral de Comedias, las representaciones de las obras teatrales de don Miguel transmiten encanto y emoción especial. Y por supuesto, Villanueva de los Infantes, centro geográfico del Campo de Montiel que pugna por ser la patria de Alonso Quijano.
Cervantes mantenía enormes lazos familiares en Cuenca, Alcalá y Guadalajara, y en la segunda parte del Quijote recrea escenas y paisajes por él bien conocidos y transitados. Desde los alrededores de Beteta, en el corazón de la serranía Conquense, hasta las tierras de Molina de Aragón y Sigüenza, donde se recrea la famosa aventura de Clavileño, la obra cervantina se enlaza con su propia biografía, y la de su familia más cercana, como plagados de genealogía cervantina se encuentran los archivos parroquiales de Ocaña, Madridejos, Tembleque, Villafranca de los Caballeros…
"El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, escribió don Miguel. No desdeñes su consejo y disfruta de su magistral obra literaria y, con ella, de Castilla-La Mancha. Es grande cuanto tienes que ver, conocer y saborear."
Además de “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha” y muchas otras obras, Miguel de Cervantes escribió "Novelas Ejemplares": una colección de doce novelas cortas que exploran temas como el amor, la honra, la venganza y la justicia.
Estas novelas son:
Anímate a leer y vivir estas novelas que reflejan la maestría narrativa de Cervantes.
Ruta de Don Quijote.pdf
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