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En una celda de Toledo, con siete metros de largo y uno sesenta de ancho, dotada de un mínimo ventanuco, surgiría la gran poesía mística española.
Santos
San Juan de la Cruz, encarcelado por su intento de reformar la orden del Carmelo, es azotado, sometido a un régimen de pan y agua, y privado de sus libros y medios de escritura.
Inquebrantable, estoico, escucha pasar la Navidad y la festividad del Corpus Christi, que se celebra en las calles del Toledo de 1.578. Memorizando su gran Cántico Espiritual, donde la vivencia mística de Dios es narrada como la relación entre dos enamorados.
San Juan estaba preso en el desaparecido covento de Nuestra Señora del Carmen, hoy Paseo del Carmen. Logra huir de su celda, descolgándose con unas sábanas, y saltando tapias, hasta llegar a las calles de Toledo primero, y hasta la Plaza de Zocodover, después. Allí pasa la noche en un portal, para después acudir al Covento de las Concepcionistas, donde hoy encontramos la impresionante cúpula cubierta de azulejos de la Capilla de San Jerónimo.
Los versos de San Juan son recitados por primera vez al auditorio de hermanas carmelitas descalzas que le han dado refugio. Pero son monjas de clausura, y no pueden darle refugio. Es Pedro González de Mendoza, canónigo de la Catedral de Toledo, quien le traslada al Hospital de la Santa Cruz, del que es administrador.
En su camino hacia Andalucía, para acabar de restablecerse, San Juan pasaría por Almodóvar del Campo. Sus campos de volcanes, propios del Campo de Calatrava, y la huella árabe de la localidad sirvieron al místico, santo y poeta, para seguir trasladando al papel los poemas ideados en su encarcelación toledana.
\"Vivo sin vivir en mí y de tal manera espero, que muero porque no muero.
San Juan de la Cruz (1542-1591) es una de las figuras más importantes de la literatura mística y la poesía española del Siglo de Oro. Su obra combina una profunda espiritualidad con una refinada expresión poética, convirtiéndose en un referente de la poesía mística y del pensamiento religioso.
Sus escritos principales incluyen tres grandes poemas: Noche oscura del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva, en los que describe el viaje del alma hacia la unión con Dios a través de metáforas amorosas y un estilo de gran belleza lírica. Su lenguaje, influido por la tradición bíblica y el amor cortés, crea imágenes intensas que representan el proceso de purificación, iluminación y unión divina.
Además de su poesía, San Juan de la Cruz escribió comentarios en prosa sobre sus propios versos, explicando su significado espiritual. Obras como Subida al Monte Carmelo y Llama de amor viva profundizan en la teología mística y la experiencia de la unión con Dios.
El legado de San Juan de la Cruz es fundamental en la literatura española, no solo por su contenido espiritual, sino por la perfección formal de su poesía. Su estilo, cargado de simbolismo y musicalidad, ha influido en numerosos poetas posteriores y sigue siendo un referente de la literatura universal.