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La Ruta de la Celtiberia recorre algunos de los enclaves arqueológicos más importantes del Geoparque Molina–Alto Tajo, un territorio donde el legado celtíbero permaneció durante siglos casi oculto bajo el silencio del paisaje.
Las investigaciones arqueológicas han revelado la trascendencia de esta civilización en la configuración histórica y cultural de la comarca. Varios de sus yacimientos están declarados Bien de Interés Cultural (BIC) y algunos pueden visitarse, permitiendo comprender cómo vivían los pueblos prerromanos del Sistema Ibérico antes de su incorporación al mundo romano.
Es una ruta que combina patrimonio arqueológico, paisaje geológico y memoria histórica.
Checa, Guadalajara
Herrería, Guadalajara
Olmeda de Cobeta, Guadalajara
Los celtíberos fueron los pueblos prerromanos que habitaron al sur del Ebro, en el entorno del Sistema Ibérico. Los autores grecolatinos los denominaron así porque los percibieron como los “celtas de Iberia”, tanto desde el punto de vista étnico como lingüístico.
Su historia se remonta a los inicios de la Edad del Hierro (siglo VIII a. C.) y concluye como entidad cultural independiente con su progresiva incorporación al estado romano, en torno al cambio de era.
Entraron en los anales de Roma por los conflictos bélicos que protagonizaron durante la conquista. Sin embargo, más allá de la guerra, fueron una sociedad compleja con organización social y política definida, economía basada en agricultura y ganadería, sistemas defensivos avanzados y prácticas funerarias propias.
La arqueología, los textos clásicos y los estudios lingüísticos han permitido reconstruir aspectos esenciales de su vida cotidiana y su relación con el territorio.
Uno de los yacimientos más estudiados y visitables. Se asienta sobre un cerro testigo junto al arroyo Saúco y permite comprender la estructura urbana y defensiva de un poblado celtibérico.
Enclave fortificado desarrollado entre los siglos III–I a. C., representativo de la fase final de la cultura celtibérica en el momento de contacto con Roma.
Fortaleza prerromana situada en un espolón calizo con excelentes condiciones defensivas y amplio control visual del entorno. Destaca su complejo sistema defensivo.
Castro de la Edad del Hierro situado al sur de Checa. Ejemplo destacado de asentamiento estratégico en altura.
Los celtíberos eligieron ubicaciones estratégicas:
Cerros testigo
Espolones calizos
Zonas elevadas con amplio dominio visual
Entornos con acceso a agua y recursos agrícolas
El paisaje actual del Geoparque conserva en muchos casos la misma fisonomía que conocieron hace más de dos mil años, lo que convierte la visita en una auténtica experiencia de viaje en el tiempo.
La Ruta de la Celtiberia no es solo un itinerario arqueológico. Es una invitación a comprender cómo una civilización marcó el paisaje, la historia y la identidad del actual Geoparque Molina–Alto Tajo.
Restos defensivos que se funden con el relieve calizo.
Muros levantados hace más de dos mil años.
Imaginando los sonidos de guerreros, artesanos y agricultores que dieron forma a este territorio.
Declaraciones BIC en varios enclaves
Alto grado de conservación
Contexto geológico singular
Integración en el Geoparque Mundial UNESCO