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Entre el silencio solemne de las procesiones y la energía desbordante de las tamboradas, Hellín ofrece una de las semanas más singulares y emocionantes de España, por ello está declarada de Interés Turístico Internaiconal.
Hellín, Albacete
https://cultura.castillalamancha.es/patrimonio/catalogo-patrimonio-cultural/tamborada-de-hellin
Consulta el programa oficial de actividades.
La celebración tiene lugar en la calle, para disfrute de la ciudadanía.
Arte y cultura
La Semana Santa de Hellín combina dos almas que conviven en perfecto equilibrio:
El rigor y la solemnidad de unas procesiones de gran valor patrimonial, artísticas y profundamente devocionales.
La fuerza ancestral del tambor, que convierte la ciudad en un corazón palpitante que late día y noche al ritmo de miles de redobles.
Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, su Tamborada es una de las mayores del mundo, heredera de una tradición que, como bien saben en Hellín, “no se aprende, se transmite”.
Los colores morados y negros inundan las calles, mientras los pasos procesionales avanzan con solemnidad bajo la luz cálida de faroles y velas.
Durante toda la Semana Santa, Hellín despliega 30 cofradías, más de un centenar de pasos y un patrimonio escultórico que incluye obras de Mariano Benlliure, Federico Coullaut-Valera o José Zamorano.
Las procesiones avanzan por un casco histórico que parece hecho para la solemnidad: calles empinadas, plazas con resonancia propia y una ciudadanía que participa activamente, ya sea en silencio... o con un tambor colgado del cuello.
La Tamborada es el gran emblema. No es solo un acto: es un fenómeno social y sensorial que ocupa plazas, barrios, familias enteras y generaciones completas. El sonido puede escucharse a kilómetros; es un latido colectivo que nace “de dentro”, como repiten sus participantes.
Y sí, si vienes por primera vez, no te preocupes: los hellineros te avisarán de que el tambor no se toca fuerte... se toca con el alma.
Miles de tambores golpean al unísono creando un estruendo que es más emoción que sonido. Es imposible no sentirlo vibrar dentro del pecho.
Vivir la Semana Santa hellinera significa adentrarse en una tradición en la que la música de banda se une a los silencios densos, las velas iluminan fachadas históricas y el incienso acompaña a miles de visitantes. Las procesiones desfilan con monumentalidad, mostrando imágenes que forman parte del imaginario devocional del sureste peninsular, mientras que la Tamborada ofrece un contrapunto vibrante donde la comunidad se expresa sin reservas a través del ritmo y el sonido.
El aroma del incienso acompaña cada procesión, mezclándose con el olor a túnicas nuevas, cuero de tambores y aire de primavera.
A lo largo de los días santos, Hellín alterna la solemnidad de actos emblemáticos como el Domingo de Ramos, el Miércoles Santo o la Procesión del Santo Entierro, con el estallido sonoro de la Tamborada en la Noche del Miércoles al Jueves y en el Sábado de Gloria. Los tamborileros llenan la ciudad de túnicas moradas y negras, de tradición compartida, de identidad colectiva. Cada golpe al parche, repetido miles de veces, se transforma en un eco que envuelve al visitante en una experiencia emocional única y profundamente arraigada en la cultura local.
Atractivos principales
Tamborada de Hellín: una de las más grandes del mundo, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Procesiones históricas de gran valor artístico
Patrimonio escultórico de renombre nacional
Participación masiva y ambiente único
Tradición transmitida de generación en generación