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Liétor es un pueblo de postal. Son muchas las listas en las que aparece como uno de los pueblos más bonitos de España. El visitante tiene esa impresión según se acerca a su casco urbano que se eleva a 100 metros sobre el cañón labrado durante millones de años por las cristalinas aguas del río Mundo. Situado en plena Sierra del Segura, además del innegable atractivo natural que le rodea, pasear por su laberíntico callejero nos descubre un rico patrimonio con joyas escondidas como la Ermita de Nuestra Señora de Belén.
Liétor, Albacete
Lunes
Por las estrechas, angostas y a veces empinadas calles del casco urbano, de indudable tradición morisca y con rincones de sabor popular, se respira la tranquilidad de un pueblo con siglos de historia a sus espaldas y que ha sabido aprovechar las bondades de un espectacular entorno natural. El rico legado artístico y arquitectónico, fruto de su emplazamiento en este territorio de frontera, se refleja en sus iglesias, conventos, ermitas y en casas nobiliarias como la de los Rodríguez de Escobar, los Tovarra, Belmonte o Galera.
En la Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento, se encuentra uno de esos rincones que llaman la atención del visitante: la fuente del Pilar, que se cobija bajo una doble balconada y que está adornada con azulejos de Manises con representaciones del Quijote. Con el agua como protagonista se conservan los lavaderos de Albercones y el del Ramblón, donde se lavaba la ropa en las aguas del arroyo que cruza el pueblo.
El paseo nos lleva hasta el antiguo Convento de frailes carmelitas de San Juan de la Cruz, fundado en el siglo XVII. El conjunto se asoma al cañón del río Mundo y esconde, bajo el altar mayor de la iglesia, la cripta de las momias incorruptas, uno de los rincones más misteriosos y curiosos de la localidad, en el que se conservan 20 cuerpos incorruptos de frailes y bienhechores del convento en un sorprendente estado de conservación, incluso con sus ropajes originales.
En una de esas estrechas calles, casi desapercibida desde el exterior, se esconde la Ermita de Nuestra Señora de Belén. Es imposible no sorprenderse ante este pequeño espacio con cubierta de madera y que aparece completamente decorado con coloristas murales, considerados la mejor colección española de pintura popular del siglo XVIII.
Y para empaparse aún más del pasado histórico de la localidad y conocer los oficios de la comarca o cómo era una vivienda tradicional, podemos acercarnos al Museo Etnológico en la sacristía Iglesia de Santiago Apóstol.
La que se tiene desde los miradores que se asoman al cañón que han labrado durante millones de años las aguas del río Mundo.
Una experiencia visual que no podemos pasar por alto es asomarse a algunos de los miradores desde los que se contempla la riqueza del entorno natural. Las vistas –como la que se tiene desde la pasarela del Pilancón– abarcan el profundo cañón del río Mundo, las características terrazas dedicadas a pequeñas huertas, los bosques colindantes y los imponentes roquedos cercanos. Algunos de los rincones naturales cercanos por los que perderse son: la Presa del Azud, bello paraje donde relajarse con el sonido del agua; el Peñascal de los Infiernos, rincón agreste entre cañaverales y rocas ennegrecidas; la Ermita de Santa Bárbara y vega de Talubia, en un entorno de belleza singular; los Majales y el Pantano de Talave ofrecen sosiego y silencio solo roto por el canto de los pájaros y el suave oleaje de las aguas. Varios senderos para recorrer a pie o en bici, para todos los niveles y edades, recorren los alrededores de Liétor y nos acercan a sus tesoros paisajísticos. Y para los amantes de las emociones algo más fuerte la cita es con la impresionante tirolina que sobrevuela el río Mundo a cien metros de altura; 300 metros de ida y otros tanto de vuelta en una experiencia inolvidable.
El rumor del agua del río Mundo que riega pequeñas huerta y ofrece rincones de sosiego y relax.
Liétor goza de unas excelentes condiciones para la contemplación de los cielos estrellados. Protegido de la contaminación luminosa, es un lugar especialmente indicado para el llamado turismo de estrellas y forma parte del Destino Turístico Starlight Sierra del Segura que acredita aquellos espacios que poseen una excelente calidad de cielo y que representan un ejemplo de protección y conservación. Reconoce escenarios que incorporan la observación del firmamento como parte de su patrimonio natural, paisajístico, cultural o científico. Para vivir esta experiencia hay que acercarse al mirador con panel informativo habilitado en las cercanías del casco urbano, junto a la pista de helicópteros. También podemos acercarnos al Centro Cultural Candelaria Guirado para disfrutar del firmamento con el telescopio instalado en el jardín.
Amanece que nos es poco es una de esas películas que forman ya parte de la historia del cine español. El director albaceteño José Luis Cuerda rodó algunas de sus memorables escenas en Liétor, siendo la Ermita de Belén uno de los rincones más recordados. También rodó en Aýna y Molinicos, en estos bellos parajes conocidos como la “Suiza manchega”. Una ruta nos propone recorrer los rincones en los que se rodó la cinta y en los que encontraremos paneles informativos, conjuntos esculturales y un centro de interpretación en la antigua Ermita de los Remedios, en Ayna.
Albacete, Provincias y Localidades
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Ayna, Albacete