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Navalpino

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En el corazón de los Montes de Toledo, Navalpino combina el valor ecológico de Cabañeros con el sabor de la tradición rural. Iglesias centenarias, baños termales y rutas naturales hacen de este pequeño pueblo un destino sereno y acogedor, perfecto para disfrutar de los cinco sentidos.

Navalpino, Ciudad Real

Más detalles

  • Menos de 1.000 habitantes

  • Sierra Morena

Sobre este lugar

Navalpino conserva la esencia de los pueblos de montaña de Ciudad Real. Su núcleo urbano, rodeado de dehesas y sierras, mantiene la arquitectura popular de casas encaladas y calles estrechas, donde el tiempo parece detenerse. Desde aquí se accede a rincones naturales únicos del Parque Nacional de Cabañeros, con paisajes de robles, encinas y alcornoques habitados por ciervos, jabalíes, águilas imperiales y buitres negros.

Vista

Desde la Sierra de Valechoso, la persona visitante puede admirar un horizonte de dehesas, valles y sierras que se tiñen de dorado al atardecer, ofreciendo un espectáculo visual perfecto para la fotografía y la contemplación.

El patrimonio local de Navalpino sorprende por su sencillez y autenticidad. La Iglesia parroquial de San Bartolomé, de origen medieval y con retablo barroco, preside el pueblo. A las afueras, en la Finca Colominas, se conservan los antiguos baños termales de origen musulmán, reformados en el siglo XIX, donde aún se percibe el eco de las tradiciones sanadoras de antaño.

Entre las rutas naturales más populares destacan el Camino Viejo del Guadiana, que atraviesa paisajes de valles y sierras, y las cuevas Clara y Oscura, formaciones geológicas que despiertan el interés de senderistas y amantes de la naturaleza. Navalpino también celebra sus fiestas patronales con fervor: San Blas (3 de febrero), San Isidro Labrador (15 de mayo) y San Bartolomé (24 al 27 de agosto) son momentos en los que el pueblo se llena de música, tradición y vida.

Oído

El rumor del viento entre los árboles, el canto de las aves y el murmullo de los arroyos componen la banda sonora natural de Navalpino. En primavera y otoño, la berrea del ciervo pone el broche sonoro al paisaje.

Detalles adicionales

Navalpino invita a la persona viajera a vivir un turismo pausado, donde cada rincón conserva la huella del pasado. Las panorámicas de la Sierra de Valechoso, cercana al municipio, ofrecen vistas espectaculares al atardecer; los senderos rurales perfumados de romero y tomillo guían hacia enclaves naturales ideales para la observación de aves. Su proximidad al Parque Nacional de Cabañeros permite disfrutar de actividades de ecoturismo, rutas guiadas y astroturismo bajo cielos limpios y estrellados, reconocidos por la Fundación Starlight.

Olfato

El aire está impregnado de jara, romero y tomillo, que se mezclan con el aroma del pan recién horneado y los dulces tradicionales durante las fiestas locales.

La persona visitante que recorra Navalpino descubrirá la armonía entre naturaleza y tradición: el rumor de los arroyos, los campos cultivados y los sabores locales de una gastronomía que combina productos de caza, miel, queso manchego y dulces artesanales. Los alojamientos rurales de la zona ofrecen una experiencia cercana, sostenible y acogedora, reflejo del espíritu hospitalario de sus gentes.

Navalpino es también punto de partida para rutas de interés ecológico, como las sendas que conectan con Horcajo de los Montes o Retuerta del Bullaque, donde el visitante podrá contemplar la flora y fauna característica del bosque mediterráneo manchego.

Maximiza tus sentidos: descubre, saborea, experimenta cada rincón