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Conocida como el «Jardín de la Alcarria» o la «Provenza española», Brihuega es un destino imprescindible. Sus famosos campos de lavanda, que tiñen de tonos violetas los campos cercanos, invitan a empaparse con sosiego y calma de una villa de calles empedradas, estrechas y sinuosas, protegidas por aleros, balcones y arquillos que configuran un bello caserío en el que no faltan murallas medievales, jardines románticos, iglesias o espléndidos monumentos civiles como la Real Fábrica de Paños.
Brihuega, Guadalajara
Domingos
Brihuega, en plena vega del río Tajuña, en la literaria comarca de La Alcarria, es uno de los destinos turísticos más cautivadores de Castilla-La Mancha. La villa encierra un patrimonio histórico y artístico que la convierte en una visita obligada para los amantes del turismo rural, cultural y de naturaleza.
Pasear por sus calles y plazas, entre muros de roja piedra caliza, nos sumerge en su casco histórico medieval, declarado Conjunto Histórico Artístico, y nos envuelve en un ambiente que mezcla el sosiego rural con el esplendor de otros tiempos.
En la entrada al núcleo urbano destacan las murallas, que recuerdan el pasado defensivo de Brihuega como villa fortificada. Hoy se conservan en buen estado casi dos kilómetros de lienzos de la antigua muralla de los siglos XI–XII y espléndidas puertas como la de Cozagón o la de la Cadena. Un lugar idóneo para comenzar el recorrido por la localidad es la Plaza del Coso, centro neurálgico de la localidad. En ella se levantan, entre otros, edificios civiles como el Ayuntamiento o la Real Cárcel de Carlos III, actualmente oficina de turismo. El paseo por las tranquilas calles nos descubre la riqueza monumental de sus edificios religiosos que se levantan majestuosos ante nuestros ojos: la bella Iglesia de San Felipe, de estilo románico de transición al gótico; la de San Miguel, hoy desacralizada y destinada a actividades culturales; la de San Simón, con su singular belleza mudéjar; o la de Santa María de la Peña, perfecto ejemplo de arquitectura cisterciense que se levanta, junto al Castillo de la Piedra Bermeja, en uno de los rincones más románticos de Brihuega, rodeado de frondosos árboles y en un bello entorno natural y patrimonial.
Y, aún hay más. Bajo tierra, las Cuevas Árabes constituyen uno de los tesoros más sorprendentes de la localidad. Un laberinto de pasadizos excavados en la roca caliza –actualmente se conservan unos 700 metros de los antiguos 9 kilómetros que horadaban la villa– que se extiende bajo el subsuelo del casco urbano, utilizado como almacén, refugio y vía de escape a lo largo de los siglos. Visitarlas es adentrarse en los secretos más profundos de Brihuega, literalmente.
Los paisajes de campos de lavanda transforman el escenario en un mar de color morado.
Real Fábrica de Paños
La hoy tranquila vida de Brihuega tuvo siglos de esplendor industrial gracias a la Real Fábrica de Paños. Hoy es una joya de la arquitectura industrial del siglo XVIII y alberga un espléndido complejo hostelero. De sus espectaculares jardines proviene el sobrenombre de la villa; estos se levantaron después de 1840 y tienen un aspecto versallesco, con un bello trazado geométrico, formando una malla intrincada de estructura casi barroca y un gran mirador sobre el río Tajuña.
Con su intenso y fresco perfume, la flores de lavanda impregnan el aire y transmiten calma y relajación.
Pero Brihuega no solo enamora por su patrimonio. Cada verano, sus alrededores se tiñen de tonos violeta gracias a los extensos campos de lavanda, que alcanzan su máximo esplendor en julio y atraen a visitantes de toda España y del extranjero. La tierra cultivada con esmero durante meses se convierte en espectáculo de luz. En honor a la nueva cosecha se celebra el Festival de la Lavanda con conciertos, gastronomía local y experiencias sensoriales entre las flores, en un entorno natural único. Las calles y plazas de la localidad se engalanan; se celebran mercados, exposiciones y visitas guiadas. Sin duda son los conciertos al aire la perla de la programación: celebrados al atardecer con los asistentes vestidos de blanco que se fusionan con los campos violetas de la lavanda, la puesta de sol, el aroma de las flores… una experiencia única e inolvidable.
El Encierro
Fiesta de Interés Turístico Regional, la Fiesta del Encierro es una celebración popular y singular. Un encierro tan clásico que se celebra desde 1584, siendo uno de los más antiguos de España y el que más fiel se mantiene a los orígenes de esta fiesta. El escenario no son las calles y plazas de la localidad si no los campos que rodean al núcleo urbano.