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Sigüenza es una joya medieval en el corazón de Castilla-La Mancha. El paseo por sus calles y plazas nos sumerge en un periplo histórico largo e intenso. Su pasado celtibérico, romano, visigodo y musulmán dio paso a una etapa medieval en el que la ciudad se convierte en un hervidero político, comercial y artístico que dejaría su marca en buena parte de su variado y atractivo patrimonio monumental. En su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico, no podemos perdernos la Catedral, con el Doncel de Sigüenza de fama mundial, el Castillo que domina el entorno, hoy Parador de Turismo, la Plaza Mayor y sus iglesias y ermitas. Los amantes de la naturaleza tienen una cita en el cercano Parque Natural del Barranco del Río Dulce, y los del arte con los bellos ejemplos de coquetas iglesias románicas de las pedanías cercanas.
Sigüenza, Guadalajara
Sábado
Un buen lugar para comenzar el paseo por el entramado medieval de Sigüenza es la Plaza Mayor, abierta por orden del cardenal Pedro González de Mendoza, a finales del siglo XV. Estamos en una bella plaza castellana, con una galería porticada y casas nobiliarias como la del Mirador o la de la Contaduría, y el Palacio de los Deanes, actual sede del Ayuntamiento. Lugar de celebración de mercados, este es un buen sitio para degustar, en cualquiera de los bares del entorno, el típico fino seguntino, acompañado de un perdigacho o de torreznillos. En uno de los extremos de la plaza se levanta majestuosa la Catedral cuyas obras comenzaron en el siglo XII con el claro carácter de fortaleza defensiva que hoy conserva. En ella encontraremos obras de muy diversos estilos artísticos y, sobre todo, el icono de la ciudad, el famoso Doncel de Sigüenza, escultura funeraria que se puede visitar junto con el Museo Diocesano. En el templo no hay que perderse la necrópolis medieval, el coro, la impresionante Sacristía de las Cabezas, el claustro o su magnífica colección de tapices.
La subida por la calle Mayor nos adentra en el bello callejero empedrado en el que es muy recomendable dejarse llevar, perderse… y descubrir rincones como la Puerta del Sol, la bella portada románica de la Iglesia de Santiago, la Casa del Doncel, la Iglesia de San Vicente Mártir –que junto a la Catedral y a la Iglesia de Santiago forma el triángulo románico de la ciudad–, la plazuela de la Cárcel con el antiguo Ayuntamiento o la Travesaña Baja.
En lo alto del cerro que domina la ciudad llegamos al Castillo, una imponente fortaleza, hoy Parador de Turismo. Conserva su espíritu altomedieval y permite conocer a fondo una gran fortaleza, erigida en el siglo XII, que fue usada de manera continua como residencia de los obispos hasta mediados del siglo XIX. Desde las almenas contemplamos una amplia panorámica que explica su acertada ubicación.
Pero aún hay más. El abanico de rincones y monumentos se completa con el Monasterio de Nuestra Señora de los Huertos, la Ermita del Humilladero, el Palacio de Luján, el Museo Diocesano de Arte Sacro, el Pósito de Harina, el Palacio Episcopal, la Ermita de San Roque, el Palacio de Infantes o las iglesias de San Francisco y de Santa María.
Como guinda, la visita a Sigüenza permite recorrer tramos del antiguo recinto amurallado con torreones, puertas y pasadizos. Y cerca del cauce del río Henares, nada mejor que acercarnos a Paseo de la Alameda, lugar de encuentro de lugareños y visitantes para el ocio y el entretenimiento.
Las que se divisan desde las altas almenas del Castillo, con el caserío medieval a nuestros pies, o desde el mirador Félix Rodríguez de la Fuente en el espectacular Parque Natural del Barranco del río Dulce.
El encanto de sus pedanías
Si el casco urbano de Sigüenza es una delicia, no lo son menos su entorno y las pedanías que se distribuyen por los alrededores. Rincones mágicos y saludables, en los que el tiempo pasa muy despacio. Algunos de esos rincones imprescindibles son: Pelegrina, dominada por las ruinas de su castillo en el valle del río Dulce; La Cabrera, muy cercana a pueblo de los Heros, en cuyo molino papelero se fabricaba papel moneda en época de Alfonso XIII a principios del siglo XX; Carabias y su preciosa Iglesia de el Salvador, joya del románico rural; Imón y sus salinas; Palazuelos y sus murallas; Riba de Santiuste y su fortaleza amurallada junto al río Salado; Guijosa y su “castillo urbano”; Alcuneza y su iglesia románica dedicada a San Pedro de Antioquía; o el Santuario de la Virgen de la Salud en la pedanía de Barbatona.
El de los platos que salen de las cocinas seguntinas, desde los asados más tradicionales hasta los platos más modernos y vanguardistas, siempre con productos de la tierra.
Los amantes del turismo activo y el contacto con la naturaleza encontrarán en Sigüenza un entorno privilegiado. El Parque Natural del Río Dulce, el Lugar de Interés Comunitario del Río Salado y la Microrreserva de los Saladares del Río Salado son tres de esos espacios en los que la riqueza paisajística, la fauna y la flora sorprenden al visitante. En el Barranco del río Dulce, muy cerca del núcleo urbano de Sigüenza, es muy recomendable asomarse al espectacular mirador sobre el río Dulce en memoria y homenaje al naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, que se enamoró de estos parajes y grabó en ellos algunas de las escenas más recordadas del icónico programa El Hombre y la tierra.
Gastronomía, entre la tradición y la modernidad
Desde los platos más tradicionales y populares hasta los menús de vanguardia. La gastronomía seguntina es uno de los grandes atractivos de la zona. Ofrece calidad y productos de la tierra para amantes de la gastronomía de toda la vida. En las cartas no faltan los asados de cordero y cabrito en horno de leña, la sopa castellana o las migas, sabrosos platos de caza y, en temporada, setas de la zona. Sin olvidar los deliciosos y sabrosos postres elaborados con miel, las yemas y los bizcochos borrachos o los dulces de convento. Junto a la tradición culinaria, y sin olvidar sus raíces, también podemos degustar una cocina creativa e innovadora con locales que se han hecho con la codiciada estrella Michelin. Y para los más fans de los fogones no faltan a lo largo del año diversos concursos, rutas y jornadas que ponen en valor el patrimonio culinario de la zona, entre ellos el Concurso de Pinchos y Tapas Medievales o las Jornadas Micológicas.
Albacete, Provincias y Localidades
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Sigüenza, Guadalajara
Tamajón, Guadalajara
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