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Típica puerta manchega en El Toboso

El Toboso

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Miguel de Cervantes sí se quiso acordar del lugar de La Mancha de la amada de don Quijote, la simpar Dulcinea. El sabor manchego se respira en cada esquina de El Toboso. Calles empedradas, muros de blanco y añil y el sosiego y la calma invitan al paseo por la patria de Dulcinea que, junto al viaje literario, ofrece también un vistoso patrimonio, museos y una pintoresca ruta por sus pozos.

Plaza Juan Carlos I en El Toboso

El Toboso, Toledo

Sobre este lugar

El Toboso ya era un núcleo urbano con cierta entidad en el XIII cuando se fortificó para asegurar el camino de Toledo a Murcia. La fama mundial le llega en los primeros años del siglo XVII con la publicación de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, y se mantiene en nuestros días con la presencia de visitantes de todo el planeta. Los suspiros, dedicatorias, afanes y mensajes del ilustre caballero a su amada impregnan cada rincón de su bello caserío.

El espacio más emblemático de la localidad es el Museo Casa Dulcinea. El edificio en el que se alberga, de piedra rojiza y muros encalados, conserva los elementos típicos de la casa manchega de un hidalgo con sus diversas dependencias: molino, bodega, patios, corrales, pozos, etc.; y recrea la vida de la época cervantina. La casa pertenecía a una de las familias más ilustres de El Toboso, los Martínez Zarco de Morales, cuyos escudos podemos ver en la fachada. Según la tradición, fue habitada por don Esteban y doña Ana, su hermana, quien inspiró el personaje de la sin par Dulcinea. Su interior alberga un museo de útiles de valor etnográfico y de uso cotidiano en la vida manchega de aquellos siglos. Muy recomendable detenerse en el palomar de adobe, en la bodega, la almazara y la gran prensa de aceite instalada en el corral. Muy cerca abre sus puertas, en un gran caserón de piedra rojiza, el Museo Cervantino en el que descubrimos ediciones de El Quijote en todas las lenguas imaginables: esperanto, latín macarrónico, árabe, hebreo, chino, ruso, islandés, coreano... hasta completar una colección de más de 700 ejemplares, muchos de ellos dedicados por políticos e intelectuales de todos los rincones del planeta como Fidel Castro, Ronald Reagan o Nelson Mandela. Para completar la trilogía quijotesca de El Toboso conviene acercarse al Museo del Humor Gráfico Dulcinea que atesora una colección única en el mundo de ilustraciones humorísticas dedicadas a su figura.

Patrimonio monumental y ruta de los pozos

La seducción y los encantos que El Toboso ofrece al visitante van más allá de las andanzas amorosas de Dulcinea y el Quijote. El paseo, entre casas bajas de muros encalados, que contrastan con la piedra rojiza de las construcciones más monumentales, nos permite disfrutar de la Iglesia de San Antonio Abad, considerada «la Catedral de La Mancha» por su grandiosidad; el Convento de Trinitarias, conocido como «El Escorial de La Mancha», que acoge el Museo Trinitario; o el de la Concepción de Hermanas Clarisas, en el que se elaboran las pelusas y los famosos caprichos de Dulcinea, excelentes y típicos dulces de la villa. Peculiar y pintoresca es la ruta por los pozos de la localidad y sus alrededores, coronados con soberbios brocales de piedra labrada en el exterior.

Jornadas Cervantinas

El ambiente cervantino se respira en todo su esplendor con las Jornadas Cervantinas que se celebran durante el fin de semana más próximo al 23 de abril –Día del Libro–. Actos culturales, conferencias, representaciones teatrales en las calles y en los rincones más pintorescos, mercadillos y exposiciones esperan al visitante mientras los vecinos se visten con trajes típicos de la época de Cervantes.

Interior de la Casa Museo de Dulcinea

Enoturismo y gastronomía

El alma y el espíritu también hay que alimentarlos, bien lo sabía el amigo Sancho Panza. Y El Toboso es un lugar muy recomendable para darle una alegría al estómago y al gaznate. La localidad, rodeada de viñedos y con una centenaria tradición vitivinícola, forma parte de la Ruta del Vino de La Mancha. La visita a algunas de sus bodegas es toda una experiencia sensorial. Por no hablar de su gastronomía, directamente inspirada en el recetario más quijotesco con platos como el pisto manchego, las perdices en escabeche, el tiznao –a base de bacalao–, los duelos y quebrantos, las gachas, las migas y la caldereta de cordero; sin olvidar los quesos con denominación de origen La Mancha y los dulces típicos como las pelusas, las flores y los caprichos de Dulcinea.

Información destacada

  • Ubicación: En la comarca de La Mancha.
  • Patrimonio: Museo Casa Dulcinea / Museo Cervantino / Museo Trinitario / Iglesia de San Antonio Abad.
  • Actividades: Jornadas Cervantinas.
  • Gastronomía: Ruta del Vino de La Mancha / Recetario manchego.

Maximiza tus sentidos: descubre, saborea, experimenta cada rincón