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Dos lagunas, dos formas de disfrutar la naturaleza: una pensada para el ocio y el baño, y otra para perderse entre carrizos y aves. Villafranca de los Caballeros guarda uno de los humedales más completos de Castilla-La Mancha.
Actividades
Aparcamiento
Villafranca de los Caballeros, Toledo
Situadas a unos 2 km al noroeste de Villafranca de los Caballeros.
Acceso principal por la carretera CM-3158, que une Villafranca de los Caballeros con Quero.
Acceso libre durante todo el año.
Verano: bañador y toalla para la Laguna Grande
Primavera y otoño: prismáticos y cámara para las aves
Calzado cómodo y gorra
Espacio Natural Protegido
Aparcamiento
Rutas senderismo
Turismo activo
Zona de baño
Zona de pesca
Las lagunas Grande y Chica se sitúan al noreste del municipio de Villafranca de los Caballeros, en plena comarca natural de La Mancha. Aunque hoy en día mantienen aguas permanentes, su origen es el de las lagunas estacionales típicas del entorno manchego.
El contraste entre el azul del agua, el verde de los carrizales y el vuelo constante de aves.
La Laguna Grande es la más visible y accesible, con orillas adaptadas para el uso recreativo y zonas de baño. La Laguna Chica, más natural y rodeada de vegetación, conserva un carácter mucho más tranquilo y es un auténtico refugio para la fauna.
Una extraordinaria diversidad de aves acuáticas durante todo el año. En migración y cría pueden observarse especies tan singulares como malvasía cabeciblanca, grulla común, avetorillo, calamón, canastera, fumareles, zampullín cuellinegro y numerosas limícolas.
En los campos que rodean las lagunas también aparecen aves esteparias como la avutarda, el sisón o la ganga común, además de rapaces como el aguilucho lagunero o el halcón peregrino.
El bullicio de las aves al amanecer y al atardecer, especialmente en la Laguna Chica.
Este espacio natural es una seña de identidad del propio municipio, combinando valores ecológicos de primer orden con un uso público muy arraigado entre vecinos y visitantes.
La brisa suave junto a la laguna y el agua fresca en los meses de verano.
La coexistencia de ocio y conservación convierte a este conjunto lagunar en un ejemplo singular dentro de los humedales manchegos, permitiendo disfrutar del agua sin renunciar al respeto por la biodiversidad.
Uno de los pocos humedales manchegos de aguas permanentes, ideal tanto para la observación de aves como para disfrutar de un baño en verano.