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En el corazón de la Sierra de los Canalizos, el agua se detiene, se filtra y transforma el paisaje. El Bonal del Barranco de Riofrío es uno de esos lugares donde la humedad permanente crea ecosistemas únicos, silenciosos y de enorme valor ecológico.
Saceruela, Ciudad Real
El acceso y los usos del espacio están regulados para garantizar la conservación de los delicados ecosistemas turfófilos. Cualquier alteración del régimen hídrico, compactación del suelo o daño a la vegetación puede comprometer la estabilidad del bonal. La visita debe realizarse de forma responsable, priorizando la observación y la interpretación ambiental. Se recomienda visitarlo en horario diurno y con temperaturas adecuadas. Acompañados de un guía experto en la materia
Espacio Natural Protegido
La Microrreserva del Bonal del Barranco de Riofrío se localiza en el término municipal de Saceruela, en la provincia de Ciudad Real, y fue declarada microrreserva en el año 2003. Este espacio forma parte de la Red Natura 2000, al estar incluido dentro del Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Sierra de los Canalizos.
El bonal se asienta sobre un lecho fluvial, donde el agua procedente de escorrentías y pequeños nacederos se acumula y circula lentamente, favoreciendo la formación de suelos permanentemente encharcados.
Un humedal extenso cubierto de verdes intensos, musgos y mirtales.
Este enclave constituye uno de los mayores bonales conocidos en Castilla-La Mancha y destaca por albergar el mirtal de Myrica gale más extenso de la provincia, una formación vegetal propia de ambientes atlánticos muy poco frecuentes en el interior peninsular.
El régimen hídrico constante, unido a los suelos silíceos pobres en oxígeno y nutrientes, favorece la acumulación de restos vegetales y la formación de turberas vivas, donde la actividad de los musgos del género Sphagnum genera abombamientos característicos del terreno, conocidos como vejigas.
El silencio húmedo del bonal, apenas roto por aves y anfibios.
La vegetación del bonal está dominada por esfagnales, que forman densos tapices verdes, intercalados con brezales higrófilos, juncales y prados húmedos. Entre estas comunidades destacan las poblaciones de Drosera rotundifolia, planta carnívora emblemática de estos ecosistemas, que encuentra aquí uno de sus enclaves más importantes en Ciudad Real.
La esponjosidad del suelo turboso y la humedad constante del ambiente.
En las zonas más pantanosas aparecen nutridas formaciones de Juncus y Carex, mientras que en los márgenes del humedal se desarrollan mirtales y brezales que actúan como transición hacia el monte mediterráneo circundante. Esta combinación da lugar a un micromosaico de hábitats que alberga numerosas especies incluidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas.
Además de su valor botánico, el bonal cumple una función ecológica esencial como punto de agua y refugio para la fauna silvestre, especialmente aves ligadas a medios húmedos y anfibios.
La microrreserva ofrece condiciones óptimas para diversas especies de fauna asociadas a humedales. Destacan los anfibios, que encuentran en las aguas tranquilas del bonal un lugar idóneo para la reproducción, así como reptiles y aves propias de entornos húmedos incluidos en la ZEPA de la Sierra de los Canalizos.