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En Fuentes, allí donde brotan manantiales y nace el río Moscas, el agua ha esculpido uno de los humedales más curiosos de Cuenca: un rosario de lagunas que aparecen, desaparecen y se transforman con el paso del tiempo.
Fuentes, Cuenca
La microrreserva puede visitarse libremente en cualquier momento del año.
Espacio Natural Protegido
La localidad de Fuentes hace honor a su nombre por la abundancia de manantiales que surgen en su entorno, entre ellos el nacimiento del río Moscas. La intensa circulación subterránea del agua ha disuelto los materiales yesosos del subsuelo, dando lugar a once dolinas —conocidas en Cuenca como torcas—, de las cuales nueve mantienen agua de forma permanente.
Estas dolinas actúan como vasos comunicantes, conectadas entre sí por el subsuelo, formando un complejo sistema lagunar de gran interés científico y natural.
Lagunas circulares, orillas verdes y reflejos cambiantes según la estación.
El complejo lagunar se extiende a lo largo del valle del río Moscas, desde su nacimiento en Fuentes hasta su unión con el río Júcar, muy cerca de la ciudad de Cuenca. Ocupa una superficie aproximada de 125 hectáreas y fue declarado microrreserva en el año 2010, tanto por la singularidad de sus procesos geológicos como por sus valores ecológicos.
Uno de los aspectos más llamativos del espacio es la dinámica activa de formación de dolinas: la más reciente apareció en el año 2009, en la zona de los Ojos de la Corva, un fenómeno excepcionalmente reciente desde el punto de vista geológico.
El terreno recuerda constantemente que aquí la tierra sigue en movimiento.
Desde el punto de vista paisajístico destacan especialmente la laguna de los Cedazos o de la Atalaya, un humedal permanente de gran belleza, y la laguna Negra, de carácter estacional, que puede llegar a secarse durante el verano. Ambas forman parte del grupo de lagunas del Ojo de la Corva, un conjunto de cinco láminas de agua conectadas entre sí.
En la zona norte del complejo se localizan otras lagunas como la laguna de Mohorte y la laguna de las Zomas, completando un sistema lagunar sorprendentemente diverso en un espacio relativamente reducido.
El murmullo del viento, el croar lejano y el canto de las aves acuáticas.
El Complejo Lagunar del río Moscas cuenta con un itinerario interpretativo señalizado, de ida y vuelta, con una longitud aproximada de 6,4 kilómetros. El sendero parte del núcleo urbano de Fuentes y permite visitar una dolina y dos de las lagunas más representativas, recorriendo caminos sencillos y bien balizados, lo que lo convierte en una excursión ideal para realizar en familia.
El recorrido discurre en plena naturaleza y permite observar cómo el paisaje varía a lo largo del año, especialmente en épocas de lluvia, cuando el nivel del agua aumenta y las lagunas muestran su máximo esplendor.
Entre las especies más singulares destaca la presencia de la loina del Júcar, un pez amenazado y cada vez más raro en esta cuenca hidrográfica. Aunque no existen grandes concentraciones de aves acuáticas, es frecuente observar garza real, aguilucho lagunero, así como escuchar a pollas de agua y zampullines comunes.
La abundancia de peces y la presencia del cangrejo rojo atraen a la nutria, que encuentra en la laguna de los Cedazos uno de sus mejores cazaderos del entorno.
Las lagunas se asientan sobre dolinas kársticas formadas por el colapso del terreno debido a la disolución de yesos y margas por el agua subterránea. En este tipo de materiales blandos, la formación de nuevas dolinas puede producirse de forma muy rápida, como demuestra la aparición de una nueva torca en pleno siglo XXI.
Este carácter dinámico convierte al complejo en un espacio excepcional para comprender los procesos kársticos activos.