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En plena Sierra Morena, la Mina de los Pontones guarda un silencio especial. Bajo tierra, miles de murciélagos encuentran refugio; en el exterior, un paisaje salvaje y poco transitado invita a descubrir uno de los espacios naturales más frágiles y valiosos del sur de Ciudad Real.
Mestanza, Ciudad Real
El acceso se realiza desde la carretera que une Solanilla del Tamaral y El Hoyo. Poco después de iniciar el descenso hacia un pequeño puerto, una señal indica la salida hacia la mina. Se recomienda dejar el vehículo en esta zona, extremando la precaución, y continuar a pie por un camino cómodo y agradable.
Acceso libre. Recomendaciones de visita
Espacio Natural Protegido
La Microrreserva Mina de los Pontones se localiza en el término municipal de Mestanza, en las estribaciones de Sierra Morena. Se trata de un antiguo complejo minero donde aún se conservan varias infraestructuras en buen estado, hoy integradas en el entorno natural.
Este espacio destaca por su enorme importancia para la conservación de los murciélagos. En su interior se han llegado a contabilizar hasta 6.400 ejemplares de seis especies diferentes, lo que convierte a la mina en un refugio de especial protección a escala regional.
El paisaje que rodea la Mina de los Pontones es puro Sierra Morena: lomas suaves, monte mediterráneo y antiguos restos mineros que se integran de forma natural en el entorno. Desde los caminos es habitual ver grandes rapaces planeando sobre el valle, aprovechando las corrientes de aire. La sensación visual es la de un espacio amplio, silencioso y poco alterado, donde la naturaleza manda.
Entre las especies que utilizan la mina como refugio se encuentran el murciélago de cueva, el murciélago ratonero mediano y grande, así como varias especies de murciélagos de herradura. Existe además una estrecha relación entre esta microrreserva y otros refugios cercanos, como los túneles de Niefla y de Ojailén, que forman un conjunto clave para el ciclo anual de estas colonias.
La microrreserva cuenta con una superficie aproximada de 5,37 hectáreas, rodeada por una amplia zona periférica de protección que refuerza la tranquilidad del entorno y limita las actividades humanas que puedan afectar a la fauna.
El sonido dominante es el del campo en estado casi puro. El viento entre la vegetación, el canto de las aves y, en ocasiones, el aleteo lejano de alguna rapaz rompen el silencio. No se escuchan ruidos artificiales, lo que convierte el paseo en una experiencia de calma absoluta. Bajo tierra, aunque no visible, la vida continúa en silencio para no ser perturbada.
El entorno que rodea la mina es tan interesante como su interior. Los parajes de Sierra Morena ofrecen un paisaje de gran riqueza natural, donde no es raro observar grandes rapaces planeando sobre los montes. El contraste entre la historia minera y la recuperación natural del espacio convierte la visita en una experiencia muy especial, siempre desde el respeto y la observación responsable.
Es importante recordar que se trata de un espacio extremadamente frágil. El acceso al interior de la mina no está permitido, ya que cualquier molestia puede afectar gravemente a las colonias de murciélagos.
El tacto aquí es el de los caminos de tierra bajo los pies, las piedras antiguas del complejo minero y la textura áspera de la vegetación serrana. Es un espacio que invita a caminar despacio, a sentir el terreno y a ser consciente de cada paso, recordándonos que estamos en un lugar frágil que debe tratarse con cuidado.
La visita a la microrreserva se plantea como un paseo tranquilo por el entorno exterior, ideal para amantes de la naturaleza, la fotografía de paisaje y la observación de fauna. La cercanía con otros espacios protegidos de Sierra Morena permite completar la jornada con rutas por la zona, siempre siguiendo las normas de conservación.
Para quienes tengan especial interés en los murciélagos, la cercana microrreserva de los Túneles del Ojailén, situada a unos 21 kilómetros, es uno de los refugios de invernada más importantes de Castilla-La Mancha.