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En Torremocha del Pinar, entre carreteras serranas y pinares, se esconde un lugar que no busca impresionar, sino conservar. Un espacio frágil y silencioso donde la humedad da vida a un paisaje vegetal único en la región.
Torremocha del Pinar, Guadalajara
Este espacio se encuentra muy cerca del Centro de Interpretación Dehesa de Corduente. Lo encontramos continuando por la CM-2015, hasta situarnos en las inmediaciones del desvío con la carretera que nos lleva hacia el pueblo de Torremocha del Pinar. Es a ambos lados de la carretera en este punto, donde encontramos las 11 hectáreas de microrreserva.
Desde Guadalajara se toma la A-2 y la N-211 hasta llegar al cruce a la derecha con la GU-957. Esta carretera lleva directamente a la microrreserva.
Acceso libre y gratuito.
Espacio Natural Protegido
La microrreserva de los Prados Húmedos ocupa unas 11 hectáreas repartidas a ambos lados de la carretera de acceso a Torremocha del Pinar. Su importancia radica en la presencia de prados encharcados y comunidades vegetales adaptadas a suelos muy húmedos, algo poco habitual en Castilla-La Mancha.
Aquí se conserva una de las escasas poblaciones regionales del helecho Ophioglossum, una planta rara en el sur de Europa y más conocida en regiones frías como Groenlandia o Islandia. Este hecho convierte a la microrreserva en un enclave singular a escala autonómica.
Prados siempre verdes, juncales, plantas adaptadas a la humedad constante y uno de los helechos más singulares de la región. Un paisaje sencillo, pero profundamente diferente al entorno seco que lo rodea.
Un mosaico de verdes intensos, prados ondulantes y vegetación poco habitual en el interior peninsular.
El paisaje está formado por prados naturales, juncales y zonas encharcadas que cambian de aspecto según la época del año. No es un espacio para grandes caminatas ni miradores espectaculares, sino para pasear con calma y observar los pequeños detalles de un ecosistema muy bien conservado.
Su fragilidad hace imprescindible una visita respetuosa: no salirse de los caminos, no pisar las zonas húmedas y no recolectar plantas. Precisamente esa delicadeza es la que ha permitido que este lugar llegue hasta hoy casi intacto.
El sonido del viento entre los juncos y el canto de pequeñas aves asociadas a zonas húmedas.
Los prados húmedos de Torremocha del Pinar albergan comunidades vegetales consideradas de conservación prioritaria, como prados juncales, cervunales y herbazales higrófilos. Algunas plantas pueden alcanzar alturas sorprendentes, creando un paisaje verde y ondulante durante gran parte del año.
El valor del enclave es fundamentalmente ecológico, pero también educativo, ya que permite comprender la importancia de conservar pequeños espacios naturales que, sin ser llamativos, sostienen una biodiversidad muy especializada.
El aroma fresco de la hierba mojada y la tierra húmeda, especialmente tras las lluvias.
Este fue el primer espacio declarado microrreserva en Castilla-La Mancha, un hito que marcó el inicio de una política de protección de enclaves pequeños pero valiosos. Desde entonces, se mantiene como ejemplo de conservación discreta y eficaz, donde la naturaleza evoluciona casi sin intervención humana.
Usaar ropa y calzado de campo. No hay servicios en el entorno inmediato. Se recomienda caminar despacio y evitar pisar zonas húmedas.