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La Cueva de la Bruja ofrece un recorrido subterráneo corto pero variado, con tres niveles conectados y un entorno natural poco alterado, ideal para el turismo activo. Una cueva sencilla y accesible, perfecta para iniciarse en la espeleología en plena Sierra Norte de Guadalajara.
Valdepeñas de la Sierra, Guadalajara
Entre Valdepeñas de la Sierra y Alpedrete de la Sierra, Sierra Norte de Guadalajara, Castilla-La Mancha.
El acceso se realiza desde Alpedrete de la Sierra por una pista que asciende hacia un cerro donde se sitúan las antenas de telefonía, descendiendo después ligeramente hasta localizar la entrada. Una vez en el interior, una estrecha abertura da paso a la Sala Grande, situada en el primer nivel. Desde aquí se accede al resto de la cavidad, bien mediante una rampa de unos 30 metros, que requiere cuerda, o a través de pasos más estrechos que conectan los distintos pisos.
Rutas senderismo
Turismo activo
Pequeña por fuera, sorprendente por dentro: así es la Cueva de la Bruja, una puerta de entrada al mundo subterráneo de la Sierra Norte.
La cueva se localiza en una zona de calizas con fuerte buzamiento, lo que ha condicionado su desarrollo en tres pisos descendentes, generados por procesos de karstificación que siguen la inclinación natural de los estratos. Su boca, discreta y de reducido tamaño, permanece prácticamente oculta en la ladera, contribuyendo a su carácter poco conocido.
La cavidad y las rocas de su entorno son herencia de un pasado remoto.
El acceso se realiza desde Alpedrete de la Sierra por una pista que asciende hacia un cerro donde se sitúan las antenas de telefonía, descendiendo después ligeramente hasta localizar la entrada. Una vez en el interior, una estrecha abertura da paso a la Sala Grande, situada en el primer nivel. Desde aquí se accede al resto de la cavidad, bien mediante una rampa de unos 30 metros, que requiere cuerda, o a través de pasos más estrechos que conectan los distintos pisos.
La rugosidad del interior nos conecta con las historias del pasado.
La cueva presenta escasa concreción, lo que permite recorrerla en poco tiempo y facilita la observación de su estructura geológica. En su interior destacan espacios como la Sala Grande, el Altar, el Túnel Triangular, el Corral de los Fantasmillas o la Galería de los Bloques. Es habitual la presencia de murciélagos, por lo que se recomienda una visita respetuosa y silenciosa.
El recorrido puede plantearse de forma circular, descendiendo por la rampa principal y regresando por los niveles superiores, siempre que se disponga de cuerda para los tramos más verticales. Aunque no es una cavidad técnica, sí es recomendable contar con material básico de espeleología, iluminación adecuada y experiencia mínima en progresión subterránea. El mal estado de algunos espeleotemas, afectados por expolios antiguos, recuerda la importancia de conservar este tipo de espacios frágiles.
Cueva de tres niveles descendentes
Ideal para iniciación a la espeleología
Desarrollo condicionado por estratos calizos
Presencia habitual de murciélagos
Entorno natural poco frecuentado