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Uno de los paisajes kársticos más espectaculares de Castilla-La Mancha, con simas profundas, cuevas y formas rocosas sorprendentes. Un territorio de roca viva, donde el suelo se abre en simas, las piedras parecen esculturas y el bosque acompaña cada paso. La Serrezuela de Valsalobre es naturaleza en estado puro.
Valsalobre, Cuenca
Desde Cuenca capital se accede por la CM-210, tomando después el desvío hacia la CM-2101.
Desde Guadalajara, acceso por la N-320 y posteriormente la CM-2015.
Acceso libre. El clima es mediterráneo templado. Se puede visitar en cualquier estación del año. Ganas de pasear, y muchas ganas de hacer fotos. Ropa y calzado cómodo y de campo.
Espacio Natural Protegido
Rutas senderismo
Turismo activo
La Serrezuela de Valsalobre se sitúa en el término municipal de Valsalobre, en la Serranía de Cuenca. Se trata de una amplia plataforma elevada, conocida como muela, formada por rocas calizas que han sido modeladas por el agua a lo largo del tiempo, dando lugar a un paisaje kárstico de gran riqueza y complejidad.
Este espacio destaca por la enorme cantidad de simas, galerías y cuevas que se esconden bajo la superficie, lo que lo convierte en uno de los lugares con mayor concentración de cavidades de toda España.
Formaciones rocosas que parecen ciudades encantadas y paisajes abiertos de montaña.
El modelado kárstico ha creado un relieve lleno de macrolapiaces, callejones de roca, formas ruiniformes y cavidades de todos los tamaños. Bajo la superficie se desarrolla una extensa red de cuevas, algunas de ellas con cursos de agua activos y salas de gran belleza, decoradas con estalactitas y estalagmitas.
Entre todas ellas sobresale la sima Juan Herranz II, una de las más profundas de la zona centro peninsular, y la sima Juan Herranz I, que alcanza más de 200 metros de profundidad, auténticos referentes para la espeleología.
La aspereza de la roca caliza y el aire fresco de la meseta elevada.
En primavera y verano, el suelo se cubre de flores, con presencia de narcisos, orquídeas y numerosas especies herbáceas. En invierno, el paisaje se transforma por completo, con hielo entre las rocas y un ambiente sobrecogedor que resalta las formas del relieve.
La fauna es variada y discreta. Destaca la presencia del gato montés y una notable comunidad de insectos, entre ellos la mariposa isabelina, una de las más bellas y emblemáticas de la península ibérica, que encuentra aquí uno de sus principales refugios.
Aromas a pino, tierra húmeda y vegetación de montaña.
Déjate seducir por relieves de roca con formas sorprendentes, simas profundas, cuevas, pinares de montaña, flores silvestres en primavera y un paisaje cambiante según la estación.