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La Georuta “Un difícil equilibrio”, recorre el entorno de la Sima de Alcorón y los paisajes kársticos cercanos a Peñalén, en el Geoparque Molina–Alto Tajo. Es una ruta que combina geología espectacular y reflexión ambiental, mostrando cómo la naturaleza y la actividad humana conviven en un territorio en constante transformación.
A lo largo del itinerario se descubren simas, dolinas, lapiaces y formaciones conocidas como “ciudades encantadas”, resultado de la disolución de calizas. Al mismo tiempo, se analizan las explotaciones de arenas y caolín, un recurso económico relevante cuyo impacto ambiental obliga a buscar soluciones sostenibles.
Es un recorrido donde la roca cuenta su historia… y también nos interpela sobre nuestro papel en ella.
Villanueva de Alcorón, Guadalajara
El agua esculpe lentamente las calizas creando simas, dolinas y ciudades de roca. Pero el ser humano también transforma el paisaje al extraer sus recursos. Esta ruta invita a comprender ambos procesos y a reflexionar sobre el equilibrio entre uso y conservación. Un itinerario que une la belleza del paisaje kárstico con el debate sobre el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.
La ruta se desarrolla en el entorno de la Sima de Alcorón, uno de los ejemplos más llamativos de modelado kárstico en el Alto Tajo. Durante el recorrido se interpretan:
La formación de simas y cuevas por disolución de calizas.
El desarrollo de lapiaces, dolinas y torcas.
Relieves residuales conocidos como “ciudades encantadas”.
Arenas ricas en caolín y su explotación industrial.
Impactos ambientales asociados a la minería a cielo abierto.
El visitante puede comparar paisajes naturales bien conservados con otros transformados por la actividad extractiva.
El relieve kárstico se origina cuando el agua de lluvia, ligeramente ácida, se infiltra por grietas en las rocas calizas y las disuelve lentamente. Este proceso genera conductos subterráneos, cuevas y simas que pueden alcanzar gran profundidad.
En superficie aparecen formas como lapiaces —surcos y grietas en la roca—, dolinas —depresiones circulares— y relieves residuales que recuerdan pequeñas ciudades de piedra. La Sima de Alcorón es un excelente ejemplo de este sistema, donde el agua ha excavado un gran conducto vertical conectado con galerías y salas subterráneas.
En este mismo territorio afloran arenas con alto contenido en caolín, un mineral muy utilizado en la industria (porcelana, papel, medicamentos). Su extracción genera empleo y riqueza, pero también impactos paisajísticos y ambientales que requieren medidas correctoras y restauración del entorno.
La ruta plantea así una cuestión clave: ¿cómo aprovechar los recursos sin comprometer el futuro del paisaje?
Una gran cavidad vertical excavada por la disolución de la roca caliza. El agua infiltrada ha generado un sistema subterráneo con salas y galerías. Es un ejemplo claro de funcionamiento de un sistema kárstico.
La cavidad presenta una primera sala circular de aproximadamente 22 metros de diámetro y 15 metros de altura. Desde allí se desciende hasta una zona situada a más de 60 metros de profundidad. En el entorno se han identificado numerosas cavidades adicionales.
Relieve laberíntico formado por la disolución diferencial de calizas y dolomías. El agua actúa sobre fracturas y zonas de debilidad, generando surcos que evolucionan hacia formas residuales aisladas.
El modelado kárstico actúa tanto en pequeñas depresiones superficiales (“coronagos”) como en grandes relieves residuales conocidos como “tormos” o “setas”, formados por distinta resistencia a la disolución.
Las arenas de la zona contienen cuarzo y minerales arcillosos como el feldespato, que al alterarse origina caolín. Este mineral se utiliza en múltiples aplicaciones industriales. La extracción a cielo abierto modifica el relieve y requiere medidas de restauración.
La minería de caolín supone un recurso económico importante, pero genera impactos paisajísticos y ambientales. La eliminación de la cubierta vegetal incrementa la erosión y el arrastre de sedimentos. Mantener el equilibrio implica minimizar impactos y aplicar medidas correctoras eficaces.
El contraste entre las calizas claras, las arenas blanquecinas y el verde del pinar crea un paisaje singular que alterna naturaleza intacta y zonas transformadas.
Al descender a la cavidad, el sonido se amortigua. El silencio subterráneo refuerza la sensación de profundidad y aislamiento.
Las superficies kársticas presentan aristas, surcos y texturas irregulares. La roca, aparentemente dura, revela su vulnerabilidad frente al agua.
Longitud: 22 km
En coche: 4 horas. Acceso a parada 3 por pista forestal; puede presentar dificultad para vehículos no adecuados.
En bici: 4 horas. Precaución en tramos por carretera debido al tráfico de camiones.
A pie: Posible en una jornada completa. Extremar precauciones en tramos de carretera.