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A apenas cuatro kilómetros de Riba de Saelices, el conjunto arqueológico de los Casares reúne algunos de los testimonios más antiguos y sorprendentes de la presencia humana en la Meseta, desde grabados paleolíticos únicos hasta restos medievales encaramados a la ladera del cerro.
Riba de Saelices, Guadalajara
HORARIO DE INVIERNO
De enero a mayo / octubre a diciembre
Viernes| de 10:00 a 14:00
Sábados y festivos | de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 17:00
Domingos| de 10:00 a 14:00
HORARIO DE VERANO
De junio a septiembre
De viernes a domingo y festivos | de 9:00 a 14:00
Cerrado| lunes, martes, miércoles y jueves no festivos. Cerrado del 15 de diciembre 2025 al 14 de enero de 2026
Horarios de visitas guiadas
Horario de invierno.
De enero a mayo / octubre a diciembre.
De viernes a domingos y festivos | de 10:00 a 12:00 y de 12:00 a 14:00
Sábados y festivos | de 15:00 a 17:00
Horario de verano
De junio a septiembre.
De viernes a domingos y festivos | de 9:00 a 11:00 y de 11:00 a 13:00
General | 3 euros.
Incluye servicio de guía en horario de apertura.
Reducida | 2 euros.
Estudiantes entre 9 y 25 años. Titulares del carné joven o equivalente. Pensionistas. Desempleados. Personas con discapacidad. Familias numerosas.
Gratuita
Todos los domingos visita guiada, niños menores de 8 años, residentes del término municipal y el 31 de mayo fiesta de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.
Es necesaria la acreditación de todas las circunstancias.
Se aconseja llevar calzado cómodo y ropa adecuada para la estación de la visita, sobre todo gorro o sombrero en fechas estivales.
Es recomendable traer agua o bebidas refrescantes y algún alimento básico (como frutos secos o barritas energéticas).
Para grupos especiales (escolares, asociaciones y/u otros) es necesario realizar la solicitud de visita al yacimiento a través del correo red.arqueologica.CLM@tragsa.es. Desde dicho correo se pondrán en contacto con los interesados especificando los detalles de la visita (día, hora, etc.)
El conjunto arqueológico visitable de los Casares se localiza en una ladera del pico Pedriza del Mirón, junto al valle del río Linares, en un entorno de gran valor paisajístico y geológico reconocido dentro del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo. Está formado por tres elementos principales: la Cueva de los Casares, un poblado de época hispanomusulmana desarrollado en la ladera y un torreón islámico que corona el cerro.
Las excavaciones han permitido documentar una de las secuencias culturales más completas de la Meseta. El registro arranca en el Paleolítico Medio con un hábitat musteriense, continúa en el Paleolítico Superior con los grupos que realizaron los grabados rupestres de la cueva y avanza por el Calcolítico, la Antigüedad tardía y la Edad Media, hasta el abandono definitivo del lugar a comienzos del siglo XIV.
Grabados paleolíticos únicos, restos de viviendas medievales y un torreón islámico dominando el valle del Linares.
La Cueva de los Casares fue descubierta en 1928 y declarada Monumento Nacional en 1935. En su interior se conservan cerca de 200 grabados y pinturas rupestres con una antigüedad estimada entre 30.000 y 15.000 años. Este conjunto es considerado el más importante del interior de la Península Ibérica en cuanto a grabado paleolítico y ocupa un lugar destacado en los estudios internacionales de Prehistoria, comparable (salvando las distancias cromáticas) al prestigio de Altamira.
El silencio del entorno natural, roto solo por el viento y el sonido del río, acompaña la visita como una banda sonora muy prehistórica.
Entre sus representaciones destacan escenas excepcionales vinculadas a la reproducción humana, como la cópula, el embarazo y el parto, apenas documentadas en el arte paleolítico europeo. Estas singularidades atrajeron desde muy pronto a figuras clave de la investigación prehistórica, como el abate Henri Breuil o Hugo Obermaier, que confirmaron la trascendencia científica del hallazgo.
La rugosidad de la roca caliza y los muros antiguos recuerdan que aquí el tiempo se mide en milenios, no en siglos.
En la ladera exterior se desarrolló un poblado que alcanzó su máximo esplendor entre finales del siglo IX y el siglo XII, especialmente en época califal. A esta fase corresponden las principales estructuras de habitación y el torreón islámico. Tras la conquista cristiana, el lugar fue reutilizado de forma más modesta, como demuestra el hallazgo de un pequeño tesorillo de maravedíes de Alfonso X el Sabio, fechado entre 1252 y 1284, antes de su abandono definitivo.