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Grabados animales sobre roca caliza

Cueva de los Casares

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A apenas cuatro kilómetros de Riba de Saelices, el conjunto arqueológico de los Casares reúne algunos de los testimonios más antiguos y sorprendentes de la presencia humana en la Meseta, desde grabados paleolíticos únicos hasta restos medievales encaramados a la ladera del cerro.

Entrada de cueva en acantilado rocoso

Riba de Saelices, Guadalajara

Sobre este lugar

El conjunto arqueológico visitable de los Casares se localiza en una ladera del pico Pedriza del Mirón, junto al valle del río Linares, en un entorno de gran valor paisajístico y geológico reconocido dentro del Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo. Está formado por tres elementos principales: la Cueva de los Casares, un poblado de época hispanomusulmana desarrollado en la ladera y un torreón islámico que corona el cerro.

 

Las excavaciones han permitido documentar una de las secuencias culturales más completas de la Meseta. El registro arranca en el Paleolítico Medio con un hábitat musteriense, continúa en el Paleolítico Superior con los grupos que realizaron los grabados rupestres de la cueva y avanza por el Calcolítico, la Antigüedad tardía y la Edad Media, hasta el abandono definitivo del lugar a comienzos del siglo XIV.

vista

Grabados paleolíticos únicos, restos de viviendas medievales y un torreón islámico dominando el valle del Linares.

La Cueva de los Casares fue descubierta en 1928 y declarada Monumento Nacional en 1935. En su interior se conservan cerca de 200 grabados y pinturas rupestres con una antigüedad estimada entre 30.000 y 15.000 años. Este conjunto es considerado el más importante del interior de la Península Ibérica en cuanto a grabado paleolítico y ocupa un lugar destacado en los estudios internacionales de Prehistoria, comparable (salvando las distancias cromáticas) al prestigio de Altamira.

oído

El silencio del entorno natural, roto solo por el viento y el sonido del río, acompaña la visita como una banda sonora muy prehistórica.

Detalles adicionales

Entre sus representaciones destacan escenas excepcionales vinculadas a la reproducción humana, como la cópula, el embarazo y el parto, apenas documentadas en el arte paleolítico europeo. Estas singularidades atrajeron desde muy pronto a figuras clave de la investigación prehistórica, como el abate Henri Breuil o Hugo Obermaier, que confirmaron la trascendencia científica del hallazgo.

tacto

La rugosidad de la roca caliza y los muros antiguos recuerdan que aquí el tiempo se mide en milenios, no en siglos.

En la ladera exterior se desarrolló un poblado que alcanzó su máximo esplendor entre finales del siglo IX y el siglo XII, especialmente en época califal. A esta fase corresponden las principales estructuras de habitación y el torreón islámico. Tras la conquista cristiana, el lugar fue reutilizado de forma más modesta, como demuestra el hallazgo de un pequeño tesorillo de maravedíes de Alfonso X el Sabio, fechado entre 1252 y 1284, antes de su abandono definitivo.