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Entrada a la Mina de la Mora Encantada

Mina de la Mora Encantada - lapis specularis

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En lo alto de un cerro cargado de historias y leyendas se esconde una de las minas romanas más fascinantes de Cuenca: la Mora Encantada, un viaje subterráneo al cristal con el que Roma iluminó su Imperio.

Interior de la Mina de la Mora Encantada

Torrejoncillo del Rey, Cuenca

Sobre este lugar

La mina romana de la Mora Encantada se localiza en el término municipal de Torrejoncillo del Rey, un municipio relativamente reciente, formado por la agrupación de antiguas villas y aldeas. En su territorio destaca un cerro elevado que, además de dominar el paisaje, concentra una rica tradición legendaria y un importante patrimonio arqueológico bajo sus grietas.

 

Según la tradición popular, en este alto se ocultaba un tesoro custodiado por los encantamientos de una princesa mora, dando origen al nombre del cerro: la Mora Encantada. Esta leyenda fue la que, siglos después, impulsó el redescubrimiento de la mina, cuando en 1953 un vecino del pueblo, atraído por las supuestas riquezas, excavó uno de los antiguos pozos romanos hasta acceder de nuevo al interior subterráneo.

Vista

Las paredes y techos reflejan la luz sobre el yeso transparente, creando un paisaje subterráneo casi mágico.

Más allá del mito, la Mora Encantada es un yacimiento de yeso especular o selenítico en el que los romanos explotaron el valioso lapis specularis, conocido como el “cristal de Hispania”. Este material transparente se utilizó ampliamente en época romana como sustituto del vidrio, especialmente en ventanas y cerramientos, y fue uno de los recursos que enriquecieron a ciudades como Segóbriga y su entorno.

 

La mina forma parte del gran distrito minero romano del lapis specularis de la provincia de Cuenca, uno de los más importantes de todo el Imperio romano.

Oído

El silencio se rompe con el eco de los pasos, recordando la profundidad y el esfuerzo de la minería romana.

Detalles adicionales

La mina de la Mora Encantada cuenta con más de un kilómetro de galerías excavadas a más de 40 metros de profundidad. El complejo minero presenta dos pozos de extracción, una entrada escalonada y tres grandes zonas diferenciadas, de las cuales la más profunda se inunda con frecuencia, lo que añade un carácter aún más impresionante al recorrido subterráneo.

Olfato

El aire fresco y húmedo refuerza la sensación de estar entrando en un espacio detenido en el tiempo.

Las galerías conservan numerosas huellas de herramientas mineras romanas, visibles en paredes y techos, que permiten interpretar con claridad las técnicas de extracción empleadas hace dos milenios. El entorno interior destaca por su aspecto cristalino, con superficies de yeso selenítico que reflejan la luz y crean un paisaje subterráneo de gran belleza y singularidad.

 

En la actualidad, la mina es visitable y permite al visitante adentrarse literalmente en la historia, recorriendo salas y pasadizos que conectan la arqueología romana con la tradición legendaria del lugar.

Las otras minas visitables de lapis speculari en la provincia de Cuenca son las de  La Condenada y La Vidriosa, en Osa de la Vega, y las Cuevas de Sanabrio, en Saceda del Río (Huete)