Cargando...
Dale un nombre a tu nueva lista de favoritos que te ayude a identificarla fácilmente.
Por ejemplo: "Planes de fin de semana en Castilla-La Mancha", "Paisajes naturales", "Rutas gastronómicas"... o cualquier nombre que se ajuste a tus planes.
Valeria es una de esas ciudades donde Roma no pasó de puntillas. Aquí se asentó con orden, monumentalidad y una ingeniería tan precisa que todavía hoy impresiona al visitante que se asoma a este balcón natural entre los ríos Gritos y Zahorra.
Valeria (Las Valeras), Cuenca
El yacimiento permanece abierto todo el año.
Invierno
Domingo a miércoles de 10:30 a 14:00 h.
Jueves a sábado de 10:30 a 14:00 h y de 15:30 a 17:30 h.
Verano
Lunes a jueves de 10:30 a 14:00 h.
Viernes a domingo de 10:30 a 14:00 h y de 17:30 a 20:30 h.
Al yacimiento Arqueológico
Normal 4€ | Reducida 3€ | Mínima 2 €
Iglesia y otros monumentos
Normal 3€ | Reducida 2,5 € | Mínima 2€
Combinadas al yacimiento y a otro monumento
Normal 5€ | Reducida 3,5 € | Mínima 3 €
Condiciones para tarifa reducida | carné joven, carné estudiante, grupos de más de 15 personas.
Condiciones para tarifa mínima | mayores de 65, niños de 8 a 11 años, parados y jubilados.
Visitas guiadas en grupo
Menos de 10 personas 35€
De 10 a 20 personas 3,5€ por persona
Más de 20 personas 3€ por persona
El yacimiento arqueológico de Valeria se alza sobre una elevación estratégica que domina el paisaje de la meseta conquense, un enclave elegido por los romanos no solo por su belleza, sino por su control visual y territorial. La ciudad responde fielmente a los principios de la planificación urbana romana, con todos los elementos esenciales bien definidos y articulados.
Su gran momento de esplendor se produjo entre el final del reinado de Augusto y los inicios de la dinastía Flavia. Fue entonces cuando la aristocracia local, en plena bonanza económica, impulsó una ambiciosa etapa constructiva que dotó a Valeria de edificios públicos monumentales, convirtiéndola en una auténtica joya de la Hispania romana interior.
Hoy en día, se recrea todo aquel esplendor en las Jornadas Romanas “A Valeria Condita” que se celebran cada año junto al yacimiento.
El contraste entre la arquitectura romana y el paisaje abrupto de la meseta crea panorámicas espectaculares desde cualquier punto del yacimiento.
El corazón de Valeria es su foro, considerado uno de los más completos de la meseta. La plaza forense se organiza en torno a imponentes edificios públicos como la basílica judicial, el edificio prebasilical o domus pública, la exedra destinada al culto imperial y el criptopórtico que facilitaba el acceso al conjunto. La entrada principal al foro se realizaba desde el sur, a través de una gran escalinata monumental flanqueada por tabernas, donde el bullicio comercial formaba parte del día a día.
El silencio solo se rompe con el viento y las aves, un escenario perfecto para imaginar el murmullo de la antigua vida urbana.
La ciudad estaba perfectamente comunicada con otros grandes núcleos romanos como Ercávica y Segóbriga mediante la vía Complutum–Cartago Nova, lo que reforzaba su papel estratégico. A ello se suma un sofisticado sistema hidráulico con acueductos, aljibes y canalizaciones que garantizaban el abastecimiento de agua. La auténtica estrella del conjunto es el ninfeo, una fuente monumental que combinaba función práctica y representación simbólica, acompañada de talleres y tiendas anexas.
El aroma del campo y la piedra caliente acompaña el recorrido, especialmente en los meses de buen tiempo.
En el ámbito doméstico, Valeria sorprende con dos tipos de viviendas: las casas rectangulares sobre terrazas y las singulares “casas colgadas”, construidas al borde del acantilado. Estas viviendas, con vigas encastradas en la roca y estancias suspendidas en el vacío, son el antecedente directo de las famosas casas colgadas de Cuenca. Roma innovando… incluso con vértigo.
El centro de interpretación posee una sala de exposición sobre la construcción romana y una sala de audiovisuales.