Cargando...

Ruinas arqueológicas sobre colina arbolada.

Yacimiento arqueológico El Ceremeño

  • Compartir en:

  • Con entrada

Situado sobre un pequeño cerro junto a la vega del arroyo Saúco, El Ceremeño es un castro celtibérico de reducidas dimensiones que ofrece una visión excepcional de la organización urbana, defensiva y económica de las comunidades de la Edad del Hierro en el noreste de Guadalajara.

Muros de piedra entre árboles y campos.

Herrería, Guadalajara

Sobre este lugar

El yacimiento arqueológico de El Ceremeño ocupa una superficie aproximada de 2.000 metros cuadrados y se alza a 1.067 metros sobre el nivel del mar, dominando visualmente el entorno inmediato y manteniendo una estrecha relación paisajística con la cercana necrópolis de Herrería, situada a unos 500 metros en la terraza izquierda del río Gallo.

 

Se trata de un poblado fortificado en altura que responde a un modelo urbano bien planificado, con una calle central, viviendas de planta regular y un sistema defensivo construido en piedra. Su emplazamiento estratégico, adelantado sobre la vega, permitía controlar el territorio y aprovechar los recursos agrícolas y ganaderos del entorno.

Vista

Un castro perfectamente integrado en el paisaje, con vistas abiertas sobre la vega del río Gallo y la necrópolis cercana.

Las investigaciones arqueológicas han permitido identificar dos fases de ocupación sucesivas y superpuestas. La primera, datada a mediados del siglo VI a. C., corresponde al periodo celtibérico antiguo y muestra un asentamiento estable, sólido y cuidadosamente organizado. Tras un incendio que provocó su abandono, el poblado fue reocupado poco tiempo después, ya en el siglo V a. C., durante el periodo celtibérico pleno.

 

En esta segunda fase se introdujeron cambios significativos: las viviendas modificaron ligeramente su orientación, redujeron y estandarizaron su tamaño y el sistema defensivo se reforzó con la construcción de torres en los ángulos noroeste y suroeste, así como un codo o inflexión en la muralla. Todo ello refleja una evolución en la concepción urbana y militar del poblado.

Oído

El silencio del entorno rural solo interrumpido por el viento y el sonido del agua en el arroyo Saúco.

Detalles adicionales

Desde el punto de vista económico, El Ceremeño fue habitado por una pequeña comunidad de carácter eminentemente agrario. Sus habitantes cultivaban cereales como cebada, trigo común, escanda y mijo, alternando cultivos de ciclo largo y corto. Complementaban su dieta con la recolección de frutos silvestres, entre ellos bellotas, y con una intensa actividad ganadera, destacando el pastoreo de ovicápridos, seguido de bóvidos y cerdos.

 

La caza también tuvo un papel relevante, especialmente de especies como el ciervo y el jabalí, lo que evidencia un aprovechamiento equilibrado del entorno natural. Se estima que la población del castro rondaría las 50 personas, una comunidad pequeña pero perfectamente organizada, donde cada metro cuadrado contaba… y mucho.

Olfato

Aromas de tierra, vegetación y monte bajo que conectan directamente con el paisaje ancestral.

El yacimiento se encuentra perfectamente señalizado y acondicionado para la visita. El recorrido se apoya en siete paneles interpretativos que explican aspectos clave como la vivienda celtibérica, la calle empedrada, los periodos de ocupación, el emplazamiento estratégico y el sistema defensivo. Todo ello facilita una comprensión clara y accesible del enclave, incluso para quienes no son especialistas en arqueología.

El Museo del Ceremeño se ubica en la planta baja del Ayuntamiento de Herrería, a pocos metros de la entrada al yacimiento. En esta sala expositiva de 36 metros cuadrados se muestran materiales arqueológicos hallados en el poblado, acompañados de dibujos explicativos y reconstrucciones que ayudan a contextualizar las distintas fases de ocupación.

Destaca especialmente la maqueta central del poblado, que permite visualizar de forma clara la estructura urbana del castro. En la plaza exterior del museo se han reconstruido varias estructuras funerarias de piedra procedentes de la necrópolis, como círculos, empedrados tubulares y estelas, configurando una interesante sección al aire libre que completa la visita.