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En Fuencaliente, la roca habla. Y lo hace con figuras humanas, símbolos misteriosos y escenas rituales pintadas hace miles de años en abrigos de cuarcita que dominan el paisaje de Sierra Morena.
Aparcamiento
Fuencaliente, Ciudad Real
Peña Escrita y la Batanera no tienen horario de visita, la visita es libre.
Entrada gratuita.
Bien de Interés Cultural
Los yacimientos de Peña Escrita y La Batanera se localizan en el término municipal de Fuencaliente, a unos 920 metros de altitud, en un entorno abrupto de murallones cuarcíticos y laderas escarpadas. Estos abrigos naturales acogieron, entre el III milenio a.C. y el Bronce Final, una de las manifestaciones más destacadas del arte rupestre esquemático peninsular.
Las pinturas fueron realizadas con pigmentos elaborados a partir de arcillas ricas en óxido de hierro y aglutinantes orgánicos de origen proteico, lo que ha permitido que muchas de ellas lleguen hasta nuestros días en un notable estado de conservación. Los abrigos se distribuyen en lugares estratégicos del paisaje, algunos con amplias vistas panorámicas y otros en zonas más recogidas, siempre en relación con vías de paso, agua y zonas de pasto.
Figuras humanas, animales y símbolos milenarios pintados sobre la roca, integrados en un paisaje serrano de gran belleza.
Este arte rupestre está íntimamente ligado a las comunidades neolíticas y metalúrgicas que habitaron estas sierras, grupos humanos dedicados a la ganadería, la caza y las primeras formas de metalurgia. El conjunto de Fuencaliente no es un yacimiento aislado, sino el núcleo principal de una amplia red de abrigos decorados que incluye otros enclaves como el Criadero de los Lobos, la Cueva de las Sierpes, el Morrón del Pino, La Golondrina o la Cueva de Melitón, entre muchos otros.
El silencio de la sierra, roto solo por el viento y las aves, acompaña la visita como lo hacía hace miles de años.
El repertorio iconográfico del yacimiento rupestre de Fuencaliente es amplio y variado, dominado por la figura antropomorfa, representada de forma muy estilizada y esquemática. Estas figuras humanas aparecen a menudo formando parejas, en escenas que evocan rituales, danzas o actividades de caza, persiguiendo animales como toros o cabras.
Junto a los antropomorfos destacan los llamados “motivos de barras”, uno de los conjuntos simbólicos más abundantes y enigmáticos, así como los ídolos triangulares —unitriangulares, bitriangulares y tritriangulares— que refuerzan el carácter simbólico y ritual del conjunto. Completan el repertorio las figuras zoomórficas, los ídolos oculados, los motivos circulares, los puntos agrupados y las estructuras geométricas como tectiformes o escaleriformes.
Aromas de monte mediterráneo, jaras y encinas envuelven los abrigos rupestres.
El abrigo de Peña Escrita es el más emblemático del conjunto. Alberga 104 motivos distribuidos en ocho paneles consecutivos, con figuras humanas de entre 20 y 30 centímetros de altura, contornos definidos en tonos oscuros y rellenos en gamas de ocres y rojos. Muchas de estas figuras aparecen con tocados de plumas o cuernos, reforzando su carácter simbólico y ceremonial.
El conjunto fue descubierto en 1783 por el sacerdote López de Cárdenas, quien realizó las primeras copias conocidas de arte rupestre esquemático en la península ibérica, y posiblemente en el mundo. Desde entonces, Fuencaliente ocupa un lugar destacado en la historia de la investigación del arte prehistórico. El Centro Interpretación del Arte Rupestre de Fuencaliente, adentra al visitante en el conocimiento de un territorio que ha habitado el hombre desde tiempos prehistóricos
Conjunto declarado Bien de Interés Cultural
Integrado en el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo
Yacimientos visitables de Peña Escrita y La Batanera
Descubrimiento documentado en el siglo XVII