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Castillo de Caracuel

Castillo de Caracuel

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Piedra, leyenda y frontera en uno de los castillos más antiguos y estratégicos del Campo de Calatrava. Una torre pentagonal única en el Campo de Calatrava vigila desde siglos atrás uno de los cruces de caminos más antiguos de La Mancha.

Castillo de Caracuel en Corral de Calatrava

Corral de Calatrava, Ciudad Real

Más detalles

  • Visita libre

  • Musulmana

  • Siglo IX

  • Fortificaciones

Sobre este lugar

El castillo se sitúa en el Monte Nogales, un enclave ocupado desde época prerromana y reutilizado de forma continua por romanos, musulmanes y cristianos. Hoy quedan restos de murallas, la imponente torre pentagonal, vestigios de torres defensivas, el recinto cuadrado interior y los restos del aljibe, además de un entorno arqueológico de gran valor.

El emplazamiento del Castillo de Caracuel fue probablemente un castro prerromano, reutilizado en época romana, cuando pudo identificarse con la mansión de Carcuvium, mencionada en el Itinerario de Antonino y convertida en municipio durante el reinado del emperador Augusto.

Vista

La torre pentagonal recortándose sobre el Monte Nogales.

Durante la Edad Media, la fortaleza aparece citada con distintos nombres —Carquer, Caracoi, Karakuy— reflejo de su uso continuado por musulmanes y cristianos. Su posición en el cruce de los caminos reales de Toledo a Córdoba y de Extremadura a Levante, herederos de antiguas calzadas romanas, la convirtió en escenario de numerosos enfrentamientos fronterizos.

Construido probablemente en el siglo IX, el castillo fue ampliado y reforzado entre los siglos XII y XIII. En el año 878, ya en época islámica, Caracuel fue escenario de una batalla entre el caudillo cordobés Haxim y el rebelde Ibn Mervan, aliado del rey de León. En los años 912 y 913, el califa Abderramán III dirigió nuevas expediciones que culminaron con la toma del castillo.

Tacto

Mampostería áspera, huella del tiempo.

Detalles adicionales

Tras la conquista cristiana de Toledo en 1085, Caracuel pasó teóricamente al reino castellano, aunque volvió a manos musulmanas y formó parte de la dote de la mora Zaida en 1091. Fue ocupado de forma intermitente por Alfonso VII y Alfonso VIII, perdiéndose de nuevo tras la derrota cristiana en Alarcos (1195). La conquista definitiva llegó en 1212, tras la batalla de las Navas de Tolosa.

En 1170 se fundó en este castillo una de las encomiendas más antiguas del Campo de Calatrava, junto a Benavente y Las Guadalerzas. Tras la Reconquista, el castillo pasó a la Orden de Calatrava. En 1551, la titularidad se trasladó a Corral de Calatrava, debido al mayor auge agrícola de esta población, aunque la encomienda siguió denominándose Corral de Caraquel durante siglos.

Oído

El silencio del cerro, roto solo por el viento.

Arquitectónicamente, el conjunto conserva restos muy significativos. Destaca la gran torre pentagonal albarrana, de unos 10 metros de altura, con tres pisos interiores, que envuelve una torre almohade anterior construida en tapial. La torre presenta saeteras en sus caras laterales y un ventanal en la posterior. La fábrica es de mampostería, con sillares dispuestos estratégicamente.

Tras la torre se conservan restos de la cortina principal, con tres grandes torres, una de ellas cubierta con bóveda de cañón, así como un recinto cuadrado con otras tres torres y los restos de un aljibe, elementos que permiten imaginar la vida cotidiana y defensiva en la fortaleza medieval.

Una leyenda muy arraigada cuenta que en época musulmana habitaba el castillo una reina árabe llamada Clara, famosa por la crueldad reflejada en su rostro. De la expresión “cara cruel” derivaría, según la tradición popular, el nombre de Caracuel.

Información destacada

  • Cronología: siglos IX–XIII

  • Orden militar: Orden de Calatrava

  • Elemento singular: torre pentagonal albarrana

  • Estado: ruina progresiva