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En el extremo sur del casco histórico de Brihuega, el castillo de Piedra Bermeja se alza sobre un roquedal rojizo que le da nombre. Su silueta domina el paisaje del valle del Tajuña y conserva el carácter de alcázar señorial, fortaleza defensiva y espacio religioso integrado en la vida de la villa.
Brihuega, Guadalajara
Horario del 1 al 30 de junio y del 1 al 30 de septiembre:
De martes a domingo y días festivos de 11: 00h. a 14:00h. y de 17:00h. a 20:00h.
Horario del 1 de julio al 31 de agosto:
De Lunes a domingo de 11:00h a 14:00h y de 17:00h a 20:00h.
Horarios del 1 de octubre al 31 de mayo:
Sábado, domingo y festivos de 11:00h a 14:00h. y de 16: 00h. a 18: 00h.
Coste de la entrada: 2€ por persona.
Grupos de 15 a 50 personas: 30€ por grupo
El castillo de Piedra Bermeja tiene su origen en un primitivo recinto fortificado de época andalusí. Tras la conquista cristiana de Brihuega en 1085, pasó a formar parte del señorío del arzobispo de Toledo, quedando vinculado durante siglos a los arzobispos toledanos, que lo utilizaron como residencia y fortaleza estratégica.
El castillo se integra en el casco antiguo de Brihuega, declarado conjunto histórico artístico. Muy cerca se conservan tramos de muralla, puertas monumentales como el arco de Cozagón o el arco de la Cadena, plazas históricas y edificios civiles y religiosos de gran valor.
En verano, el entorno se completa con los conocidos campos de lavanda de Brihuega, que aportan un componente paisajístico y sensorial único a la visita.
La tonalidad rojiza de la piedra sobre la que se asienta el castillo y las vistas abiertas al valle del Tajuña.
A lo largo de la Edad Media, el castillo fue escenario de episodios históricos relevantes, como el asedio de 1445 por las tropas del rey de Navarra. Ya en época moderna, el entorno del castillo y de la villa de Brihuega tuvo un papel destacado durante la guerra de sucesión española, especialmente en la batalla de 1710.
Hoy, el conjunto conserva la huella de su evolución histórica: restos del recinto fortificado, espacios abiertos y dependencias religiosas que reflejan la convivencia entre función defensiva, uso señorial y vida cotidiana.
El silencio del recinto, interrumpido por campanas y el eco del casco histórico cercano.
Una de las singularidades del castillo de Piedra Bermeja es la convivencia entre patrimonio histórico y uso actual, ya que parte del recinto se integra en el cementerio municipal de Brihuega, una circunstancia poco habitual en fortalezas medievales.
En el área adosada al núcleo primitivo se conserva una nave alargada cubierta con bóveda de cañón, utilizada como capilla de la Vera Cruz. Sin embargo, el elemento más destacado es la antigua capilla del castillo, un elegante ejemplo de gótico temprano del siglo XIII, con planta poligonal y ventanales apuntados que crean un ambiente sobrio y luminoso.
Dentro del recinto se integra también la iglesia de Santa María de la Peña, patrona de Brihuega, reforzando el carácter religioso del conjunto y su estrecha vinculación con la historia de la villa.
Muros de sillería, bóvedas y piedra desnuda que conservan la aspereza medieval.
El acceso más habitual al castillo de Piedra Bermeja se realiza a pie desde el casco histórico, siguiendo el paseo hacia el prado de Santa María. Desde este punto se obtienen algunas de las mejores vistas del castillo y del valle del Tajuña.
La visita al recinto es libre en determinadas zonas, y la oficina de turismo de Brihuega organiza visitas guiadas que permiten acceder a la capilla gótica y conocer en detalle la historia del conjunto, previa consulta de horarios.