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En Torrenueva, el martes de Carnaval no es un día cualquiera. El sonido del tambor y el ondear de la bandera negra con la calavera anuncian una de las tradiciones más intensas y singulares de Castilla-La Mancha.
Aparcamiento
Atención al visitante
Torrenueva, Ciudad Real
El evento se celebra por las principales calles del pueblo.
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Interés turístico Regional
Fiestas
Febrero
El origen documentado de La Borricá se remonta a 1694, cuando se constituyó la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio bajo el arzobispado de Toledo. Los cofrades, vestidos como soldados, salían en días de carnestolendas pidiendo limosna para sufragar oficios y honras por las ánimas.
Con el paso del tiempo, la tradición evolucionó, pero mantuvo su esencia: un habitante del pueblo, en cumplimiento de una promesa por un favor recibido, asume el papel de abanderado. Durante nueve días honra en su casa la bandera negra con calavera y tibias amarillas.
Contempla la bandera negra con su calavera amarilla ondeando en el balcón y el desfile de caballos engalanados recorriendo las calles del pueblo.
El martes de Carnaval, tras el segundo toque de ánimas, la bandera es descolgada y comienza la cabalgada. Antiguamente se realizaba en mulas y burros —de ahí el nombre de “Borricá”—; hoy, un centenar o más de jinetes a caballo acompañan al abanderado por las calles del municipio.
El cortejo recorre templos y ermitas, recibe el responso en la Plaza Mayor y recoge limosnas que serán entregadas al párroco en una ceremonia final cargada de emoción. La jornada culmina con la ofrenda y la devolución de la bandera, entre aplausos y recogimiento.
Escucha el toque de ánimas y el sonido del tambor que marca el ritmo de la cabalgada y anuncia cada momento clave de la jornada.
A lo largo del día, vecinos y personas visitantes comparten dulces tradicionales como rosquillos, hojuelas, flores fritas y buñuelos, en un ambiente de convivencia que une devoción y celebración popular.
Saborea rosquillos, hojuelas, flores fritas y buñuelos, compartidos entre vecinos y visitantes en un convite abierto que simboliza hospitalidad y gratitud.
Un antiguo rito ecuestre con más de tres siglos de historia que transforma el martes de Carnaval en una jornada de emoción, fe y tradición.