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Septenario de la Virgen de Tejeda en Moya

Septenario de la Virgen de Tejeda

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En Moya, la devoción se mide en días… y en sentimientos. El Septenario de la Virgen de Tejeda es uno de esos momentos en los que el calendario se detiene y el pueblo entero late al mismo ritmo.

Procesión de la Virgen de Tejeda en Moya

Sobre la experiencia

El Septenario de la Virgen de Tejada es un ciclo de celebraciones religiosas que se desarrolla cada siete años en honor a la patrona de Moya. Cada día se celebran actos litúrgicos que combinan oración, recogimiento y participación colectiva, convirtiendo la iglesia y sus alrededores en el epicentro emocional del municipio. Celebrado cada siete años, este evento conmemora la histórica rogativa de 1639, cuando la imagen fue trasladada para pedir el fin de una grave sequía.Tras obtener permiso de los monjes trinitarios, la Virgen fue subida desde Garaballa hasta Moya, atrayendo la lluvia tras la rogativa. En señal de gratitud, el pueblo hizo voto de celebrar novenarios cada siete años.

 

Vista

El azul del manto rompe la tierra ocre. Las enaguas blancas giran sin pausa. Las murallas se encienden al caer la tarde. El polvo corona a la multitud. Las lágrimas brillan en silencio.

La imagen de la Virgen de Tejeda es, según la tradición, una teofanía sobre un tejo aparecida al pastor Juan en 1205. Se trata de una efigie de gran valor histórico que ha sido identificada por expertos como paleocristiana (siglo IV d.C.) o románica, según su expresión humanizada

Oído

El tamboril marca el paso. Las castañuelas no descansan. Un silencio inmenso cuando la Virgen sale. Luego vítores, palmas, campanas. El ¡Viva! retumba en la piedra.

Detalles adicionales

La procesión recorre dieciséis kilómetros a través de tres poblaciones: Garaballa, Landete y Mora. Impresiona ver a sus ocho danzantes que, ataviados con enaguas, camisa blanca y cintas de azul y rojo, realizan una danza tradicional con palos y otra con castañuelas, que no cesa en todo el recorrido. También espectacular es el vestido serrano de las veintiuna damas que acompañan a la Virgen, procedentes de los pueblos que participan en la romería. 

Olfato

Incienso en el templo. Pólvora en el aire. Romero pisado en el camino. Sudor de danza y esfuerzo. Flores a los pies de la Virgen. Pan y vino compartidos. Tierra que huele a lluvia prometida.

El Septenario de la Virgen de Tejada destaca por su capacidad para mantener viva una tradición sin apenas alteraciones con el paso del tiempo. La constancia, la implicación de la comunidad y el respeto por los rituales convierten esta celebración en un ejemplo de patrimonio cultural inmaterial. Más allá del componente religioso, el septenario favorece la convivencia, el intercambio de vivencias y la transmisión de valores culturales, siendo un reflejo fiel del vínculo entre Moya y su patrona. Aquí no hay prisas ni artificios: solo fe, memoria y comunidad… que no es poco.