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Monumento declarado Bien de Interés Cultural. Un templo barroco armonioso y proporcionado que domina el perfil urbano de Villamalea con su elegante torre de sillería.
Villamalea, Albacete
Plaza de la Iglesia, 02270 Villamalea, Albacete
Consultar los horarios de misa.
Acceso gratuito
Visita libre
Barroco
Siglo XVII
Arquitectura religiosa
Consagrada en 1612 bajo la advocación de Santa Catalina y transformada a lo largo del siglo XVIII, la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación es uno de los principales referentes patrimoniales de Villamalea y un destacado ejemplo del primer barroco español en la Manchuela albaceteña.
Contemplar la esbelta torre de sillería recortándose sobre el cielo de Villamalea permite apreciar la fuerza y elegancia del barroco manchego.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación es un edificio barroco del siglo XVII que, aunque ha sufrido reformas posteriores, mantiene la esencia de su fábrica histórica. Su planta basilical de una sola nave se divide en cinco tramos cubiertos por bóvedas de cañón con lunetos ciegos y arcos fajones. La cabecera es semicircular y se cubre con bóveda de cuarto de esfera.
A ambos lados se disponen capillas laterales, algunas comunicadas entre sí por arcos de medio punto, cubiertas con cúpulas sobre pechinas. El conjunto se articula mediante pilastras cajeadas rematadas por un entablamento corrido, aportando armonía y proporción al interior. A los pies del templo se sitúa el coro alto, apoyado sobre un arco rebajado.
En el exterior, la fábrica combina mampostería con sillería en el muro sur, la torre y las esquinas. La cubierta es de teja curva a dos aguas. Destaca especialmente la torre campanario, de fuerte y esbelta presencia, estructurada en cuatro cuerpos separados por impostas y rematada por cornisa volada y chapitel sencillo.
Acercarse a la verja barroca y al zócalo de azulejos levantinos invita a apreciar la textura y el trabajo artesanal que enriquecen la capilla.
El templo cuenta con dos portadas. La oriental presenta un arco de medio punto flanqueado por pilastras y rematado por un frontón mixtilíneo barroco con friso liso, cornisa rota, pirámides con bolas y óculo central. La portada norte conserva un arco dovelado de medio punto y una puerta de madera con claveteado y herrajes de tradición renacentista del siglo XVI.
En el interior sobresale la Capilla de Santa Catalina, cerrada por una verja barroca de madera y enriquecida con zócalo de azulejería levantina y decoración mural pictórica del siglo XVIII que se extiende también a la cúpula. El baptisterio y los accesos al coro y a la torre se sitúan en el espacio del sotocoro.
El conjunto ofrece una imagen equilibrada y coherente, reflejo de la influencia levantina en su concepción arquitectónica y decorativa.
Percibir el ambiente interior durante las celebraciones religiosas envuelve al visitante en una atmósfera recogida y solemne propia de los templos históricos.
La torre se compone de cuatro cuerpos: un primero muy desarrollado, un segundo donde se ubica el reloj municipal y un tercero con los huecos del campanario. Su construcción en sillería refuerza su carácter monumental y su papel como hito visual en el casco urbano.
La Capilla de Santa Catalina constituye uno de los espacios más singulares del templo por su riqueza decorativa y su carácter devocional, integrando pintura mural, azulejería y elementos barrocos en un conjunto de gran valor artístico.