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Construida entre 1615 y 1632, la Iglesia de los Trinitarios forma parte del legado espiritual y artístico de Valdepeñas. Su elegante fachada y su espectacular decoración interior la convierten en una visita imprescindible. Un templo barroco del siglo XVII que combina sobriedad arquitectónica y una rica decoración mural en pleno corazón de Valdepeñas.
Valdepeñas, Ciudad Real
P.º Luis Palacios, 2, 13300 Valdepeñas, Ciudad Real
Consultar horario de misas.
Acceso gratuito.
Barroco
Visita libre
Siglo XVII
Servicios religiosos
Arquitectura religiosa
El convento trinitario fue fundado en 1596 por San Juan Bautista de la Concepción. La iglesia actual, levantada entre 1615 y 1632, responde al estilo barroco clasicista con clara influencia del barroco madrileño, recordando al convento de la Encarnación de Madrid.
En 1857 el conjunto conventual, excepto la iglesia, fue reedificado tras su adquisición por Sor María Cándida de San Agustín, convirtiéndose en el Convento de las Madres Agustinas.
Contempla la fachada de ladrillo y granito, las pilastras toscanas gigantes y la imagen de San Juan Bautista presidiendo el conjunto.
La fachada está flanqueada por pilastras toscanas gigantes y combina ladrillo y granito en dos cuerpos. El inferior presenta un arco tripartito de medio punto y el superior alberga una hornacina con la imagen de San Juan Bautista de la Concepción, además de un vano que ilumina el coro y un frontón triangular con ojo de buey. En el lateral derecho se eleva la espadaña con el cuerpo de campanas.
El interior presenta planta de cruz latina, con bóveda de cañón con lunetos y crucero cubierto por cúpula de media naranja con linterna. El coro se sitúa a los pies sobre un arco escarzano o carpanel.
Siente la solidez de los muros y la textura de los materiales tradicionales que han resistido siglos de historia.
Destaca especialmente la Capilla de Jesús Rescatado, situada en el brazo derecho del crucero. De planta de cruz latina, cuenta con camarín elevado y una rica decoración barroca.
Sus pinturas murales, restauradas recientemente, representan una exuberante ornamentación floral con guirnaldas, roleos, ángeles, cariátides y trampantojos que simulan cúpulas, convirtiéndola en uno de los conjuntos más importantes de pintura mural de la provincia de Ciudad Real.
Percibe el característico olor a incienso y madera que impregna el interior, evocando siglos de culto y recogimiento.